• Hay que construir una sociedad urbana saludable; la actual no lo es.
  • Hemos pasado de contemplar la degradación de los centros de las ciudades a su recuperación para terminar expulsando a quienes vivían en ellos, llevando a cabo el reemplazo social que es la «gentrificación».
  • Los centros se han creado como zonas para ricos o como escaparate para turistas que asisten a una imagen estereotipada de las ciudades.
  • La vivienda ha sido convertida en negocio y ha dejado de ser un bien de primera necesidad.
  • Con el desarrollismo se construyó mucho y de poca calidad para absorber a la inmigración que llegaba a las ciudades y se instalaba en barrios de chabolas.
  • Hemos pasado de la aspiración a la compra de una vivienda, al alquiler de un piso y, ahora, al alquiler de una habitación (que es lo único que se puede pagar a duras penas.
  • Del mismo modo, cuando los centros de las ciudades se han hecho inasequibles (sólo para ricos) y sin vivienda porque se ha dejado para turistas. Los barrios de alrededor han sufrido la misma presión de quienes no pueden acceder al centro, provocando el desplazamiento de los más pobres hacia zonas aún más exteriores de la ciudad. Siguen trabajando en el centro de la ciudad para apartamentos, bares, restaurantes o franquicias pero ahora han de pagar un precio más caro por su trabajo: el tiempo que deben dedicar diariamente a desplazarse desde casa al trabajo y viceversa.
  • Ahora cada zona de la ciudad tiene su propio grupo social y económico, sin la diversidad que hace de una ciudad un lugar «sano».