Autor: ED

Para jóvenes: ideología convertida en negocio

La ecuación es simplista pero eficaz: una persona vale el dinero que posea. Por lo tanto, lo importante es acceder a aquellos «gurús» de los tiempos actuales que poseen la clave para conseguirlo, principalmente a través de mecanismos cuyo único valor no es el esfuerzo sino la posesión de la información adecuada para generarlo, hacerlo crecer y convertirlo en lo que es el objetivo de todos estos jóvenes: ser ricos. Una riqueza que se traduce en la ostentación de la que hacen gala aquellas figuras a las que admiran y escuchan con verdadera devoción, con la devoción del creyente, del fiel que más que aprender una técnica económica de inversión está escuchando la nueva «verdad revelada». Aquella que sólo los que se reúnen en los macro eventos que se organizan son capaces de conocer: pagando, claro.

El 17 de enero, más de 6.000 jóvenes apagaron sus teléfonos durante cuatro horas para escuchar a Juan Manuel de Prada, Ana Iris Simón, Juan Soto Ivars o Jano García hablar de precariedad, sentido y trascendencia en lo que sus organizadores llamaron El Despertar. El 14 de marzo le toca al Madrid Economic Forum (MEF26), que promete traducir ese despertar emocional en claves de emprendimiento, desregulación y libertad económica.

Fernando varela – la ideología como negocio – infolibre – 28/02/2026

Ciertas empresas han descubierto que hay un suculento mercado de jóvenes frustrados y dispuestos a pagar por sentir que pertenecen a algo distinto y por adquirir un sentimiento de grupo.

[El dinero marca la diferencia: con poco, una entrada general; con más], una «Gold [que] añade encuentros [con] profesionales cuidadosamente seleccionados; [con más] la Diamond [que] entrega acceso directo a los ponentes. Las empresas pueden convertirse en partners —colaboradores [del evento]— por menos de 1.500 euros y obtener visibilidad de marca ante un público de emprendedores, inversores y profesionales liberales. El discurso antiEstado y promercado no solo se pronuncia desde el escenario: también se practica en el modelo de negocio.
Los patrocinadores del MEF26 son, en sí mismos, un retrato sociológico del ecosistema. Economía Para Adultos y Hespérides, dos proyectos de formación con orientación liberal; marcas de fitness, oratoria e idiomas; consultoras digitales y empresas de nutrición. Es el universo aspiracional de una derecha joven que mezcla libertad económica con optimización corporal, emprendimiento con masculinidad productiva, crítica al Estado con coaching personal.
[…]
El núcleo duro del MEF26 lo forman los economistas vinculados al Instituto Juan de Mariana […]. No es casual. El Juan de Mariana es el think tank ultraliberal de referencia en España, un laboratorio de ideas que lleva dos décadas elaborando el sustrato intelectual que ahora se despliega en eventos masivos. Su presencia en el foro es a la vez una señal de supuesta legitimidad académica y un indicador de hasta dónde ha llegado la influencia de ese pensamiento fuera de los círculos especializados.
[…] [Curiosamente] el foro se [presenta] como un espacio de debate supuestamente libre de prejuicios.
[…]
La nueva derecha cultural ha comprendido —antes, en muchos casos, que la izquierda— que los formatos importan tanto como los contenidos. Que la política ya no se hace solo en los parlamentos ni en los periódicos, sino en los eventos experienciales, en los podcasts, en las comunidades de Discord que han sustituido a los antiguos foros de internet, en los grupos de Telegram. Que un joven de veintitantos años dispuesto a pagar 49 euros para escuchar a Rallo o a Bastos hablar de libertad económica no es solo un consumidor político: es alguien que quiere pertenecer, que busca tribu, que necesita que su descontento tenga nombre y argumento.
El Despertar fue explícito en esto: sus organizadores […] pidieron a los asistentes que apagaran los teléfonos […] para crear una experiencia de “conexión real” en contraposición al mundo digital. La liturgia del evento —silencio, diálogo, salto, fiesta— era deliberadamente comunitaria, casi religiosa. […] El evento se cerraba con una fiesta. El itinerario emocional iba del recogimiento a la euforia colectiva, con escala en la crítica al nihilismo y el individualismo modernos.
Un mes y medio después, el Madrid Economic Forum propone la segunda etapa del mismo viaje: si El Despertar ofreció identidad y propósito, el MEF promete las herramientas prácticas para actuar en consecuencia. Emprendimiento, inversión, networking, desregulación. La narrativa es coherente: primero te despiertas, luego construyes. [En consecuencia, no debemos ser ingenuos porque hay un hilo conductor: hay un diseño elaborado y preciso].
[…] Entre los temas del foro figura “la batalla cultural” como uno de sus ejes explícitos, junto a la inteligencia artificial y la comunicación. […] los organizadores no se conciben únicamente como promotores de un debate sobre fiscalidad o emprendimiento, sino como actores en una disputa por la hegemonía cultural y política.
Es una controversia que tiene raíces internacionales. La primera edición del MEF cerró con Milei, el presidente argentino que ha convertido el libertarismo en espectáculo de masas. También estuvieron Alex Bruesewitz, asesor de comunicación de Donald Trump, y el argentino Agustín Laje, uno de los principales teóricos de la nueva derecha latinoamericana. El MEF se inscribe conscientemente en ese circuito global donde el libertarismo económico, la crítica a la supuesta “corrección política” de la izquierda y la reivindicación de la libertad de expresión forman un relato único, exportable y perfectamente empaquetado para su consumo.
[…]
los asistentes no pagan solo por escuchar ponencias, pagan por sentir que están en el centro de algo importante, que participan en el cambio, que su presencia tiene consecuencias históricas. Es el mismo resorte emocional que movía a los jóvenes de El Despertar.
Lo que el espectáculo no dice es que el pensamiento que promueve, pese a su retórica rebelde y antiestablishment, tiende a beneficiar a quienes ya tienen capital —económico, cultural o social— para moverse en sus coordenadas. La desregulación que predica Lacalle, la reducción del Estado que propone Rallo, la crítica a la “carga fiscal” que articula el Instituto Juan de Mariana: son propuestas con ganadores y perdedores concretos, y los organizadores del foro —empresas andorranas de asesoramiento fiscal— pertenecen a los primeros.
[…] Que los ponentes cobran por aparecer. Que las marcas de fitness y oratoria que patrocinan el evento venden un sueño de éxito individual construido sobre la premisa de que el sistema es justo y el problema eres tú si no prosperas.

Íbid. https://www.infolibre.es/politica/guerra-cultural-precio-entrada-nueva-derecha-convirtio-ideas-negocio-masas_1_2147138.html
  • Se está librando una nueva batalla cultural que es necesario ganar frente a los «pogres» y tú eres un soldado de este nuevo ejército que lucha por lo verdaderamente valioso.
  • Nueva identidad frente a los adultos. Rebeldía. Antiestablishment. Sentido de grupo. Revelación de lo oculto.
  • Reducción del Estado. Idealización del Mercado. Desrregulación. Contra los impuestos: la «carga fiscal» es una losa.
  • Masculinidad. Éxito individual. Todo depende de uno mismo.
  • Dinero. Es lo que verdaderamente da libertad y valor a uno mismo (por él te valoran).

De centros de ciudades abandonados a la gentrificación

  • Hay que construir una sociedad urbana saludable; la actual no lo es.
  • Hemos pasado de contemplar la degradación de los centros de las ciudades a su recuperación para terminar expulsando a quienes vivían en ellos, llevando a cabo el reemplazo social que es la «gentrificación».
  • Los centros se han creado como zonas para ricos o como escaparate para turistas que asisten a una imagen estereotipada de las ciudades.
  • La vivienda ha sido convertida en negocio y ha dejado de ser un bien de primera necesidad.
  • Con el desarrollismo se construyó mucho y de poca calidad para absorber a la inmigración que llegaba a las ciudades y se instalaba en barrios de chabolas.
  • Hemos pasado de la aspiración a la compra de una vivienda, al alquiler de un piso y, ahora, al alquiler de una habitación (que es lo único que se puede pagar a duras penas.
  • Del mismo modo, cuando los centros de las ciudades se han hecho inasequibles (sólo para ricos) y sin vivienda porque se ha dejado para turistas. Los barrios de alrededor han sufrido la misma presión de quienes no pueden acceder al centro, provocando el desplazamiento de los más pobres hacia zonas aún más exteriores de la ciudad. Siguen trabajando en el centro de la ciudad para apartamentos, bares, restaurantes o franquicias pero ahora han de pagar un precio más caro por su trabajo: el tiempo que deben dedicar diariamente a desplazarse desde casa al trabajo y viceversa.
  • Ahora cada zona de la ciudad tiene su propio grupo social y económico, sin la diversidad que hace de una ciudad un lugar «sano».

Los centros de las ciudades a finales del siglo XX eran en muchos casos espacios degradados, con un parque de viviendas envejecido y un largo ciclo de infrainversión donde históricamente había residido la clase trabajadora. […] Los centros se vuelven deseables y tanto las inversiones inmobiliarias como las políticas públicas de mejora del espacio se concentran en ellos. […] La reurbanización de calles, las peatonalizaciones, la rehabilitación de edificios o la inauguración de equipamientos culturales […] eleva […] el interés de inversores y de nuevos vecinos, conduciendo a una escalada de precios de la vivienda. […] [Nace un «reemplazo social» que los técnicos denominan «gentrificación»]
Muchos vecinos de ven forzados a marcharse [los vecinos cambian, también los comercios y las redes vecinales desaparecen]. La estampa final es cruel. […]
En 2013, entraron en vigor una serie de reformas sobre la Ley de Arrendamientos Urbanos que disminuyeron la duración mínima de los contratos de alquiler, permitiendo mayor rotación de inquilinos y eventuales subidas de los precios. […] [Proliferaron las] Sociedades Cotizadas Anónimas de Inversión en el Mercado Inmobiliario (SOCIMI), cuya actividad se centraba en el mercado del alquiler.
[Se priorizan así:] vivienda turística, alquiler de temporada para población transitoria, alquiler por habitaciones, colivings y otros formatos que permiten reajustar (al alza) precios con más frecuencia. [De este modo se] reduce el tiempo de permanencia que anclaba a los residentes al barrio.
[Se produce una competición entre ciudades]. Las ciudades buscan poner su nombre en el mapa y construir una marca propia con la que posicionarse. El repertorio es conocido: congresos y ferias, festivales, grandes piezas arquitectónicas, candidaturas y eventos deportivos, operaciones de regeneración urbana que reescriben la imagen del lugar,… Por mencionar algunos ejemplos, Barcelona convirtió los Juegos Olímpicos de 1992 en un hito fundacional de su proyección internacional; Valencia aportó por la Ciudad de las Artes y las Ciencias […]
[Las ciudades, sus centros, se convierten] en un escaparate para turistas, en una experiencia de consumo para población transitoria y en un espacio inhabitable [para sus cada vez menos vecinos]. [La ciudad busca atraer empresas, empleos especializados de alta cualificación, turismo de sol y playa, o histórico y patrimonial, estudiantes que buscan universidades de prestigio, buen clima, o cualquier otro atractivo que les otorgue valor para estos habitantes temporales, con grandes recursos, capaces de pagar unos alquileres que distan mucho de lo que pueden costearse quienes nacieron en ella. La emancipación de los jóvenes se hace imposible.]
Los que comenzó en los centros se ha convertido en una dinámica de conjunto, alimentada por un efecto dominó: cuando un área se encarece y sus vecinos son expulsados , éstos se reubican en otros barrios, muchas veces contiguos, pudiendo desplazar a los residentes de éstos últimos. Se produce así un desplazamiento en cadena que en ocasiones excede los límites municipales, afectando al resto del área metropolitana.
[Al expulsar a la periferia] aparecen los costes en forma de tiempo. Las trabajadoras que sostienen la ciudad siguen trabajando en ella, pero pasan a vivir más lejos, acumulando horas de transporte que erosionan la vida cotidiana. [Se produce un empobrecimiento de amplias capas de la sociedad, se pierde mezcla social y desaparecen los entornos de socialización]. Una ciudad donde rentas, edades y orígenes se segregan por barrios produce experiencias urbanas cada vez más separadas [lo que repercute en la calidad de esas ciudades].
Para construir una sociedad urbana más saludable necesitamos transformar la concepción de la vivienda como un bien de mercado a la vivienda como un derecho básico y universal. Ello pasa por detener la especulación, garantizar el uso residencial de la vivienda y evitar la expulsión de los y las vecinas de nuestros barrios.

Carlos sanz pérez, «El espanto de la vivienda» – Revista tintalibre, febrero 2026, pág. 31-32

«Lawfare» – ataques a través de los tribunales

Algún estratega maquiavélico propuso que era más práctico y menos costoso utilizar los tribunales de justicia de un país para perseguir y encarcelar a los dirigentes políticos de izquierdas que, según sus principios, ostentaban ilícitamente el poder.

JOSÉ ANTONIO MARTÍN PALLÍN – rEVISTA PÚBLICO, DICIEMBRE 2025, «LAWFARE. LOS JUECES TOMAN PARTIDO», PÁG. 12

Así es: ¿por qué utilizar la violencia, la tortura, el derrocamiento de gobiernos a través de golpes de estado, si se puede actuar contra ellos mediante el uso (y connivencia) de los tribunales de su propio país.

El experimento comenzó con Lula da Silva y Dilma Rousseff, derrocados por vía judicial. En vista del éxito, continuaron con el mismo método en el que fueron cayendo sucesivamente Evo Morales, Rafael Correa o Fernando Lugo. Y vendrán otros. [Por ejemplo, el caso del primer ministro portugués António Costa que dimitió por una acusación de la que después fue absuelto].
[…]
En nuestro país hemos seguido la senda, pero con una intensidad y desprecio por el Estado de derecho que es difícil encontrar en el entorno de la Unión Europea. Sin duda, uno de los ejemplos más clamorosos, por lo que supone de atentado a la democracia y al principio de la división de poderes, lo podemos encontrar en el caso Atutxa. Nos tenemos que remontar a 2003. El Tribunal Supremo había ilegalizado el partido político Herri Batasuna, y sus miembros se habían pasado a otros grupos parlamentarios. En el año 2001, el Tribunal Constitucional había decidido, no sin controversia, que esos escaños pertenecían a los diputados, y no al partido. El Parlamento Vasco actuó en consecuencia y los mantuvo en sus puestos. El presidente y la Mesa fueron acusados de desobediencia, pero absueltos por el TSJ del País Vasco. Manos Limpias recurrió, y con tan potente apoyo jurídico, Manuel Marchena se saltó la ley y terminó condenándoles. Años más tarde, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) de Estrasburgo anuló la sentencia por defectos de forma.
Se había alumbrado una estrella judicial. Su aportación le valió llegar a la Presidencia de la Sala Segunda del Tribunal Supremo. Quedaba abierta la vía contra los independentistas vascos. Los procesos contra Otegui, Miguel Castells o Bateragune fueron perseguidos por los tribunales españoles y anulados por el TEDH.
[…]
La persecución judicial contra partidos políticos emergentes como Podemos, que se situaron en el ámbito parlamentario con unos resultados inesperados, es una muestra llamativa de la intensidad de la guerra judicial en nuestro país. Es cierto que la iniciativa partía de asociaciones estrafalarias como Manos Limpias, Hazte Oír, Abogados Cristianos y otros especímenes semejantes, pero llama la atención las tragaderas de los juzgados que las admitieron a trámite sin el más mínimo fundamento. No han existido condenas, salvo la del parlamentario Alberto Rodríguez, que constituye uno de los más graves atentados a la soberanía popular perpetrada de la mano de Marchena. Pero el objetivo era el desgaste, y lo han conseguido.
Sin duda alguna, la resolución judicial que alcanza las cotas máximas de lawfare la encontramos en el proceso y condena a los políticos catalanes independentistas. La pretensión de Catalunya para convertirse en una República independiente viene de lejos. Después del referéndum no vinculante de 2014, en el año 2017 se pone en marcha la llamada hoja de ruta hacia la independencia. Se basa inicialmente en una ley de referéndum y una ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la República, aprobadas por el Parlament y publicadas en el Boletín Oficial de la Generalitat. El desarrollo de todo esto, como es lógico, se iba a financiar con fondos públicos. Una ley de referéndum debía desembocar, inexorablemente, en una votación que se fijó para el día 1 de octubre de 2017. Las urnas se abrieron y los que se acercaron a depositar su voto fueron duramente reprimidos por las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, lo que provocó un rechazo generalizado de la opinión pública internacional. Todo desemboca, el 27 de octubre de 2017, en una declaración de independencia condicionada a unas negociaciones con el Gobierno central. Por todo ello, se activó el artículo 155 de la Constitución, que contempla medidas para restituir el interés general y la estabilidad constitucional. Se disolvieron las instituciones de la Generalitat y se convocaron elecciones. En este punto debió terminar el conflicto.
Sin embargo, un sector de la judicatura encabezada por Manuel Marchena, y de acuerdo con el Gobierno, había diseñado un plan para criminalizar, encarcelar preventivamente y condenar duramente a los dirigentes políticos catalanes. La declaración de independencia se votó el 27 de octubre de 2017, y el día 30 la Fiscalía General del Estado presentó una querella por los delitos de rebelión, malversación de caudales públicos y desobediencia. El texto tiene 102 folios, extensión imposible de confeccionar en tres días, dada su complejidad jurídica. Ningún jurista con un mínimo de respeto por la legalidad puede sostener tamaño desatino. La prueba más contundente de que se trataba de un caso de libro de lawfare se manifestó cuando la totalidad de los jueces de la Unión Europea rechazaron las descabelladas calificaciones realizadas por el Tribunal Supremo español. El Comité de Derechos Humanos, el Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria (un mecanismo creado por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas), la Asamblea legislativa del Consejo de Europa y otras instituciones jurídicas denunciaron la utilización espúrea del derecho penal. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos del Consejo de Europa todavía no ha pronunciado su decisión definitiva.

ÍBID. PÁG. 12-13

Del mismo modo que se utilizan los tribunales para atacar a rivales políticos, las grandes corporaciones (dotadas de un ingente arsenal de recursos económicos que les permiten mantener acusaciones y litigios interminables con el apoyo de los mejores bufetes de abogados) atacan a ONG (es el caso de Greenpeace en EE.UU.) o a particulares incapaces de asumir los gastos ingentes que supone entrar en juicios contra dichas empresas u organizaciones dispuestas a imponer sus privilegios o beneficios económicos contra todo aquel que se los pueda cuestionar: «Nos veremos en los tribunales» es la amenaza. Y lamentablemente funciona. Que se lo digan a la BBC o a las cadenas de televisión que se han enfrentado a Donald Trump y a las que ha amenazado exigiéndoles -mediante denuncia- cantidades absolutamente extratosféricas. Antes de enfrentarse a juicios interminables -con el consiguiente desgaste reputacional- han pedido perdón y han decidido pagar una cantidad menor a cambio de que se retiraran las denuncias contra ellos.


La llegada de la democracia a España no fue un regalo sino una conquista

Ahora que el rey Juan Carlos I se empeña, en sus memorias, en arrogarse la llegada de la democracia a España como un logro personal y su legado (y no el fraude fiscal ni su actitud tibia ante los golpistas de 1981 y anteriores) conviene reivindicar lo que señalan los historiadores y quienes conocieron de primera mano aquella etapa: y es que la «Transición» no fue un regalo del rey sino una conquista de los ciudadanos de a pié que lucharon en las fábricas, en las Universidades y en multitud de ámbitos más, como las asociaciones ciudadanas, para hacer de este país un estado democrático y moderno en la misma línea que nuestros vecinos europeos. Y para ello fue necesario luchar contra unas estructuras franquistas que dominaban parte de la política, los estamentos militares, la policía y la judicatura. En un estado extremadamente represor, salir a la calle y protestar era poner en peligro la propia libertad e incluso, como a muchos les ocurrió, su propia vida.

La verdad de la Transición no fue como se nos contó. No fue pacífica: entre 1975 y 1982 murieron en España más de 700 personas por violencia política, víctimas del terrorismo, de los grupos ultras y de la represión policial. Tampoco fue fruto de un generoso consenso entre españoles sino de la correlación de fuerzas: la dictadura no tenía el poder suficiente para continuar y los demócratas tampoco tenían la fuerza necesaria para una ruptura total, que purgara las instituciones y juzgara los crímenes del sangriento régimen anterior. No hubo perdón, sino impunidad, bajo la permanente amenaza de una nueva rebelión militar. Y menos aún fue el generoso regalo de un rey de grandes ideales éticos o democráticos –después no los demostró–, sino su única salida viable para salvar la corona a largo plazo.

Ignacio escolar, «La transición que no nos contaron», Revista 49 eldiario.es: «la transición. La democracia no la trajo el rey, se ganó en la calle», pág. 5

La democracia no fue un regalo

Tras la muerte de Franco todo siguió igual. El miedo en las calles continuaba, pero comenzaron a oírse las voces de quienes deseaban la llegada de la democracia, todo ello en medio de un estado salvajemente represivo.

La primera apuesta del rey Juan Carlos de Borbón fue por el búnker, por Carlos Arias Navarro. No solo confirmó su nombramiento tras la muerte de Franco: también le rogó que siguiera tras un primer intento de dimisión. Ese rumbo solo cambió tras la enorme presión de los sindicatos, los estudiantes, los partidos democráticos y los movimientos sociales durante 1976. Solo en el primer trimestre de ese año hubo más de 17.000 huelgas. Fue esa movilización popular –y el contexto internacional– lo que tumbó aquel intento de perpetuar la dictadura.
La Transición no fue lo que nos contaron. Pero su verdadera historia sí es un éxito que conviene destacar: el de la lucha de la sociedad por la libertad, con las manos desnudas.
[…]
También ayudaron los votos: cuando en España se abrieron por primera vez las urnas tras un secuestro de cuatro décadas, el franquismo quedó relegado a un rincón. La derecha mayoritaria fue el aperturismo de la UCD, no los siete magníficos de Manuel Fraga.
[…]
Aquella Alianza Popular de la que nació el PP votó en contra de la Ley de Amnistía. Tacharon de “golpe de Estado” la legalización del Partido Comunista. Votaron en contra del modelo autonómico –el Título VIII– y se dividieron en el respaldo definitivo en el Congreso a la Constitución.
Los herederos de aquella derecha autoritaria son los mismos que hoy están reivindicando una Transición a la que entonces se opusieron, con el mismo fervor que se intentan apropiar de una Constitución que tampoco votaron, y de la que ignoran buena parte de sus artículos.
La democracia no fue un regalo: el pueblo español la ganó en la calle. Pero el relato oficial de la Transición convirtió esa victoria colectiva en una epopeya monárquica, borrando las huelgas, las manifestaciones, la sangre derramada y el miedo constante al ruido de sables.

ibid., pág. 5

El intento de «golpe de estado» del 23 de febrero de 1981

El rey llevaba mucho tiempo enfrentado a Adolfo Suárez, al que quería hacer caer. Las últimas semanas previas al golpe están plagadas de broncas entre un presidente del Gobierno elegido en las urnas y un jefe del Estado que no entendía su papel constitucional y pretendía mandar sobre él. El hombre de máxima confianza del monarca era precisamente Alfonso Armada, el general condenado como cerebro del golpe. Y luego está el dato incontestable: el tiempo otra vez. El asalto al Congreso fue a las 18:23 del 23 de febrero de 1981, pero el mensaje televisado del rey pidiendo a los amotinados que depusieran las armas tardó siete horas en llegar. Para entonces, el golpe ya había fracasado, precisamente por el rechazo de Tejero a aceptar ese gobierno de concentración que le proponía Armada, la mano derecha del rey.

ibid., pág. 5

Entrevista a Nicolás Sartorius: «La historia que nos han contado de la Transición es una gran mentira» (Revista nº 49 elDiario.es, págs. 6-12)

[La España de la dictadura] Era una España pobre, cutre, sin libertades de ningún tipo, gris, corrupta. La prueba es que, cuando terminó, no había nada. En las primeras elecciones municipales, en el año 79, los programas de los partidos democráticos eran alcantarillado, que hubiera un centro escolar, que pusieran agua corriente… […] Los tribunales estaban al servicio de la dictadura. No había justicia de ningún tipo y la represión era durísima.
[…]
Yo siempre he dicho que Franco murió en la cama, pero la dictadura murió en la calle. […] España es el único país de Europa occidental que conquista la democracia sin apoyo de ejércitos, ni extranjeros ni de su país.
Todas las democracias occidentales las traen los ejércitos aliados cuando ganan la Guerra Mundial; toda Europa, menos Gran Bretaña, que era un régimen liberal. Y en Portugal, el ejército de su país. Pero no ha habido ni un solo país que haya conquistado la democracia a través del esfuerzo de los propios ciudadanos. Claro, eso explica por qué se tardó tanto. Pero es que una parte del pueblo español nunca dejó de luchar contra la dictadura desde el año 39.
[…]
Las movilizaciones del primer trimestre del 76 no se explican sin las que hubo antes, desde el 69. La movilización hubo que irla creando, acumulando fuerzas: Comisiones Obreras, el movimiento estudiantil, los barrios, las mujeres, sectores de la judicatura, militares de la UME…
[…]
Primero hay un intento de continuidad de la dictadura.
La prueba de ello es que cuando muere Franco, el rey, nuevo jefe del Estado que hereda los poderes de Franco, confirma a Arias Navarro como jefe del Gobierno, al que ya Franco le había nombrado tras la muerte de Carrero y que era un represor tremendo. El carnicerito de Málaga le llamaban por la represión que había hecho allí después de la guerra. Este era el duro, porque había otras opciones más abiertas, como Fernández-Miranda. Pero se escogió el más duro y el rey no solamente lo confirma, sino que después, cuando Arias le presenta la dimisión porque el rey se reúne con los militares sin consultárselo, manda inmediatamente al jefe de la Casa Real, a Mondéjar, para que por favor le pida a Arias que no dimita. ¿Eso qué quiere decir? Que cuando muere
Franco, la dictadura continúa. Hubo más procesos del Tribunal de Orden Público en el año 76, ya muerto Franco, que en la época de Franco.
La represión se endureció con la muerte del dictador. […] porque también aumentó la movilización. […] Eso es lo que realmente acaba con el Gobierno Arias.
Tras Arias Navarro, el rey nombra a Adolfo Suárez. […] él es un hombre que comprende que su papel histórico es facilitar la llegada de las libertades y la democracia a España. Suárez es un hombre sin una ideología, ni falangista ni social, pero tiene un sentido social bastante acentuado. En mi opinión, no era un representante orgánico de la oligarquía ni del gran empresariado, sino que era un hombre pragmático, con una idea clara con Juan Carlos, que era que había que facilitar la llegada de la democracia a España Tras Arias Navarro, el rey nombra a Adolfo Suárez. […] él es un hombre que comprende que su papel histórico es facilitar la llegada de las libertades y la democracia a España. Suárez es un hombre sin una ideología, ni falangista ni social, pero tiene un sentido social bastante acentuado. En mi opinión, no era un representante orgánico de la oligarquía ni del gran empresariado, sino que era un hombre pragmático, con una idea clara con Juan Carlos, que era que había que facilitar la llegada de la democracia a España o este país no tenía salida.
Suárez aprueba la legalización del partido Comunista. [Suárez se da cuenta de que sin esta legalización y la de CC.OO. no habría sido posible nada por el clima de protesta social que había en la calle y en los centros de trabajo]
Los Pactos de la Moncloa.
[En el verano de 1977 Adolfo Suárez llamó a los sindicatos UGT, USO y CC.OO. para proponerles la aprobación de una ley laboral: el «Estatuto de los trabajadores» y les propone unas conversaciones para llegar a un pacto social de rentas con el que conseguir controlar una inflación desbocada del 27% anual. Los sindicatos se mostraron en contra de bajar los salarios pero le propusieron un acuerdo político más general que estarían dispuestos a apoyar.]
Es entonces cuando Suárez convoca a los partidos políticos a la Moncloa y de ahí salen los pactos de la Moncloa. De todo lo que se pactó, solo se cumplieron dos cosas. Una, que se controló la inflación, ligando los salarios a la inflación futura y no la pasada. Y dos, que se empezaran a pagar impuestos. Fue la contrapartida: yo controlo el crecimiento de la inflación, pero tú empiezas a pagar impuestos. [Así nació en España el IRPF].
Teníamos un sistema fiscal completamente inexistente. Uno de los botines de la Guerra Civil para los vencedores fue la fiscalidad. En la época de Franco, había una presión fiscal que nunca pasó del 15%. El gran botín de la guerra fue la parte agraria, la de las fincas. Se cargaron la reforma agraria que había hecho la II República y se instauró el imperio total de los terratenientes. Y luego también se llevaron el botín de no pagar impuestos.
Y así se acabó con cualquier capacidad de servicios públicos. Con el 15% de presión fiscal, que es la que tienen normalmente los países de América Latina, no tienes educación, ni sanidad, ni carreteras, no tienes nada. Solamente da para pagar a la policía. Es muy interesante ver los presupuestos de la época de Franco: entre el Ejército, la Guardia Civil y la Policía, se llevaban el 80%.
[..]
¿Y acabamos del todo con la dictadura? ¿O una parte sobrevivió dentro de las estructuras del Estado?
Es evidente que en un primer momento no se hizo una depuración de las fuerzas de seguridad ni hubo una depuración del Ejército, ni hubo una depuración de la judicatura. […] si nosotros hubiéramos tenido al lado al Ejército, como lo tuvieron los portugueses, […]. Pero aquí no, porque el ejército no estaba con nosotros. El ejército de entonces estaba enfrente.
[…] Por ejemplo, en la judicatura no se tocó a nadie, ni tan siquiera a los magistrados del Tribunal de Orden Público. [Con el tiempo, se ha descubierto que la evolución del ejército hacia los nuevos tiempos ha sido mucho mayor que en el caso de la judicatura -piensa Sartorius-.]
[…] [A los que consideran que la «Transición» fue, en cierto modo, una traición les dice que] La Constitución española es la más progresista de Europa [en ella se consagra la existencia de los sindicatos o del derecho de huelga cuando no aparece en ninguna otra]. […]
Ellos [el PP] venían del franquismo, de los siete magníficos de AP [Alianza Popular]. La derecha democrática era la UCD [Unión del Centro Democrático].
Pero, a pesar de eso, ellos dicen que son los herederos de la maravillosa Transición. No, ellos vienen de Fraga y de los siete magníficos. No votaron a favor de la Ley de Amnistía. No votaron el título 8º de la Constitución. Y alguno, como Aznar, creo que en un momento determinado dijo que él no
había votado la Constitución. […] el PP no es heredero de Suárez, no es heredero de Calvo-Sotelo, no es heredero de la UCD. La prueba es que cuando crean el PP, Suárez no se va a ese PP, crea el CDS [Centro Democrático y Social]. […]
¿Ha fallado el contar a los españoles qué pasó? […] los jóvenes no tienen ni idea […] No se estudia en los colegios. […] por un lado, por una malentendida reconciliación, es decir, ‘no abramos heridas’. Por otro lado, no ha habido interés porque los que más lucharon contra la dictadura fueron los comunistas. [No había interés en remover el avispero, de modo que se optó por la solución más cómoda, o que menos incomodara:]
Sin ganadores ni perdedores, sin vencedores ni vencidos, donde se perdonan los unos a los otros y pasamos a otra cosa.
Claro, por eso ahora la derecha le echa en cara al Partido Socialista, a partir de José Luis Rodríguez Zapatero, que hace la primera Ley de Memoria Histórica y es el único que empieza a reivindicar el
tema. Y luego ya está la Ley de la Memoria Democrática, que es una ley avanzada, estupenda y fantástica. Pero claro, a ellos les hunde toda su versión de las cosas. Por eso la derecha, sobre todo Ayuso y otros, están diciendo: “Es que os queréis cargar la Transición y la Constitución”. Porque claro, ellos tienen una versión completamente diferente. Mira Esperanza Aguirre diciendo que el franquismo fue a la larga mejor que la República. O sea, que una dictadura es mejor que una democracia.

ibid., pág. 7-12

Trump está tan perfectamente acompasado con los tiempos que vivimos que parece un «scroll infinito» de Instagram

¿Qué es el «scroll infinito»? El scroll infinito es un método de diseño web que carga contenidos continuamente sin paginación. El efecto que produce sobre el visitante es adictivo dejándolo enganchado, sin límite de tiempo, a la observación de: una nueva ocurrencia; un nuevo vídeo gracioso, aterrador o simplemente impactante que supera al anterior; un consejo para conservar las plantas de tu hogar; una recomendación de a quién votar en las próximas elecciones…, y así,… sin límite, sin posibilidad de análisis y sin forma de activar la capacidad crítica; absorbiendo como esponjas un contenido a veces rallando lo inconsciente. Pero eso es lo que quiere la Plataforma, si nadie se lo prohíbe, que estés enganchado cuanto más tiempo mejor para ser sujeto de su publicidad que es realmente de donde obtiene ingentes beneficios (a ser posible una publicidad dirigida a ti, porque el programa realiza un «perfil» de cada uno de sus usuarios para determinar sus gustos, preocupaciones, intereses y necesidades a los que dirigir una publicidad y un contenido «personalizado»).

Y eso, un «scroll infinito», es lo que parece la acción política del presidente de la primera potencia económica mundial. Sin posibilidad de análisis, su comportamiento es un continuo aluvión de decisiones y de conductas, a cada cual más disparatada, sorprendente o contradictoria con las anteriores que nadie es capaz de digerir porque es imposible ir a su ritmo. Cuando pausas -o desconectas- para pensar lo que ha ocurrido o buscar información que desmienta sus barbaridades nada de eso está en la nueva actualidad dominada por nuevas barbaridades, nuevas mentiras o nuevos cambios de opinión que son claramente contradictorios con lo dicho sólo unos días antes. Lo gracioso (entiéndase la ironía) es que a ninguno de sus seguidores parece importarles nada de esto. Simplemente disfrutan de ese «scroll infinito» en el que, como en su teléfono, se limitan a ser espectadores de continuas ocurrencias o barbaridades que mueven con el clásico barrido hacia arriba de sus dedos sobre la pantalla.

Como explica Carlos C. Pérez, en su artículo «La tentación autolesiva de Trump. Cinco hipótesis del caos», Tinta Libre, junio 2025, págs. 28-31, la explicación de este comportamiento puede hacerse desde cinco hipótesis singulares.

A comienzos del presente siglo, un asesor de George W. Bush pronunció una de esas frases que regresan como un bumerán, adquiriendo una lucidez renovada en contextos históricos distintos: «Ahora somos un imperio y cuando actuamos, creamos nuestra propia realidad. Y mientras tú estudias esa realidad -con todo el juicio que quieras- nosotros volveremos a actuar, creando nuevas realidades, que tú también podrás estudiar, y así se irán ordenando las cosas. Nosotros somos los actores de la historia… y tú, todos ustedes, quedarán reducidos a estudiar lo que hacemos».
[…]
¿Qué lógica -si es que la hay- articula una política que parece, al mismo tiempo, errática y autodestructiva?
[…]
De esta indecisión -no exenta de escepticismo- nace este texto: un ejercicio especulativo que reúne hipótesis dispares como piezas de un rompecabezas condenado a permanecer incompleto. No todas explican lo mismo, ni con la misma escala: algunas apuntan a las intenciones, otras a los efectos, otras a la forma. Y en el fondo, quizá puedan disponerse en un eje: en un extremo, la idea de un gran plan mesiánico que justifica cualquier coste; en el otro, la pura errancia, sin más lógica que la pugna interna o la improvisación emocional. Tal vez la verdad no habite en ninguna de estas hipótesis por separado, sino en su entretejido: un tapiz roto y movedizo donde cada hilo aporta un fragmente de sentido, y donde hay tantas formas de caos como almas trumpistas. (Ibid., pág. 29)

Las hipótesis son cinco:

  1. La navaja de Hanlon: «Nunca atribuyas a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez humana» (una versión del clásico principio de economía o también conocido como la «navaja de Ockham»). [Otros corolarios de dicho principio de economía son: La navaja de Hitchens – «lo que puede ser afirmado sin pruebas, puede ser descartado sin pruebas«; la navaja de Newton: «no debemos inventar causas innecesarias«; o la navaja de Alder: «si algo no puede ser probado ni refutado por la experimentación, no es científicamente relevante.» (citados por el autor)]. Esto simplemente nos enseña que las explicaciones más simples son siempre las preferibles: por qué pensar en un sofisticado plan de un sofisticado y retorcido presidente, cuando todo puede ser el resultado de su incompetencia y de su estupidez. No despreciemos el poder de la estupidez, pues, como decía Proust: «Contra la estupidez, luchan en vano hasta los propios dioses» (citado por el autor).
  2. La pulsión freudiana de muerte. Eros y Thanatos habitan, según Freud, en la mente humana y es este último el que explica las pulsiones agresivas hacia los otros y autodestructivas que encontramos en los humanos. ¿Puede ser esta la explicación de la psique de Trump y de sus votantes? Porque ¿puede haber una explicación psicológica a los comportamientos tanto de uno como de los otros? «En este sentido, parecería que Trump invita a América a retroceder a estadios previos de su desarrollo vivilizatorio, a desacralizar la ciencia, relativizar la razón, declarar obsoleta la verdad, liberar al poder de toda restricción ética y desactivar los pilares del contrato social. Trump aparece así como un convocante de pulsiones primitivas, un atávico que ofrece a sus seguidores un espacio donde liberar deseos prohibidos, instintos voraces, rabias sin contención. Su idea de América es un teatro propicio para que esas fuerzas latentes se traduzcan en actos concretos. Y en ello, paradójicamente, hay placer: una forma de alivio psíquico al entregarse a lo que la cultura había reprimido. Lo que al análisis político le parece delirio, aquí se revela como catarsis colectiva» (Ibid., pág. 30)
  3. La hybris de Eurípides. Hace referencia al crimen de la soberbia que afecta al gobernante que padece un exceso de orgullo, un ansia de gloria individual, una ambición desmedida, un deseo por desafiar los límites humanos en una especie de ilusión de invulnerabilidad. A eso los griegos lo llamaban «hybris» y nunca terminaba bien. «Arnold J. Toynbee retomó esta idea como clave para explicar la decadencia de las civilizaciones. Para el historiador británico, los imperios no caen por amenazas externas, […] [sino por fallos internos provocados por] una ceguera autodestructiva que se instala en las élites cuando alcanzan el poder hegemónico. […] [son] civilizaciones que, tras conquistar el mundo, se devoran a sí mismas, arrastradas por la desmesura. Así ocurrió con Roma, y también con ciertas potencias imperiales modernas. […] Trump actúa como si las estructuras de la economía global, los equilibrios estratégicos ente naciones o las normas constitucionales de su país fuesen obstáculos menores, fácilmente moldeables a su voluntad. Cada arancel, cada desafío institucional, cada ruptura con el tejido tradicional de alianzas no responde tanto a un cálculo racional como a una afirmación de poder bruto, de dominio absoluto. […] quienes olvidan los límites acaban devorados por su propio delirio. Bajo la hipótesis de hybris, Trump, como los héroes solitarios de la Grecia arcaica, arrastra consigo no sólo su destino sino también el de quienes, fascinados por su aura de invulnerabilidad, no ve -o no quieren ver- el abismo que se abre bajo sus pies.» (Ibid., pág. 30)
  4. El complotismo. Es curioso cómo el fenómeno conspiranoico se ha convertido en un «fenómeno de masas». Una nueva moda que arrasa en las redes sociales y que convence a multitudes demostrando la dejadez de los sucesivos gobiernos para preparar y educar a sus ciudadanos en un pensamiento racional y crítico (ahora totalmente denostado). Frente a ello, el pensamiento conspiranoico tiene el atractivo de desvelar lo que te ocultan, pero, sobre todo, de ser una teoría sin fisuras pues mientras «En la realidad siempre queda algún cabo suelto; en las ficciones conspiranoicas, en cambio, todo encaja a la perfección.» (Ibid., pág. 30). «Como ocurre con toda buena teoría conspirativa, lo esencial no es su veracidad, sino su poder explicativo. Frente al vértigo del sinsentido, se impone la ilusión de un diseño secreto: detrás del desastre, un plan; detrás del bufón, un estratega. Tal vez no hay nada de eso. Tal vez lo que hay -como núcleo emocional del complotismo contemporáneo- sea simplemente el deseo de que el caos tenga autoría, y el poder, propósito. O, más perversamente aún, la convicción de que el coste es irrelevante si el rumbo responde a un imaginario lo bastante fuerte: castigar a los infieles, liberar al mercado, blindar a los nuestros.» (Ibid., pág. 31)
  5. Un tumor cerebral. Como señaló Mike Davis (citado por el autor) no nos encontramos en un momento de crisis fruto de un cambio de época que está empezando a generar una nueva, sino ante un «tumor cerebral en la clase dominante» que les impide analizar la realidad y diseñar un nuevo proyecto de futuro. «No se trata simplemente de torpeza, sino de un nihilismo activo, un vaciamiento estructural de visión histórica y vocación política por parte de quienes comprender -y practican- el poder desde el aventurismo más irresponsable. […] la clase dirigente ya no ignora el rumbo del mundo por desdén o ineptitud, sino porque ha perdido la capacidad de pensar más allá del presente inmediato. No hay estrategia, ni horizonte. Lo que queda es una amalgama de tácticas de distracción bien afinadas, bien diseñadas, que reemplazan toda arquitectura ideológica. […] En este contexto, la extrema derecha no es tanto una alternativa coherente como un síntoma de esa disolución. Carece de un proyecto integral, pero sabe operar con destreza en el vacío: reduce el mundo a eslóganes, proyecta la culpa sobre chivos expiatorios y figuras espectrales -los migrantes, lo woke, los pronombres-, canaliza el resentimiento en clave reaccionaria. No hay un gran cálculo maestro detrás de todo ello. […] Más que un proyecto, hay un aventurismo desatado: una voluntad de acción sin cálculo, sin estrategia, sin legado. […] Puede que hoy, […], lo grotesco no sea el preludio de lo nuevo, sino la forma prolongada y eficaz de una dominación que ya no necesita siquiera disfrazarse de grandeza.» (Ibid., pág. 31). Frente a todo esto, la izquierda se encuentra paralizada. Observa un espectáculo desquiciado que no sabe cómo nombrar, sin proyecto (o con un proyecto que necesita ser explicado y argumentado frente a un público que prefiere las explicaciones mágicas y simplistas que les ofrece el pensamiento conspiranoico) y con la desventaja de vivir con la duda, la revisión, la reformulación de objetivos, el deseo de coherencia y el freno que supone unos principios morales con los que pretende dirigir su conducta.

Migrantes de segunda generación – No soy de aquí ni de allí

Los migrantes de segunda generación -nacidos en España- se encuentran ante una situación difícil:

  • Viven sintiéndose rechazados porque no son plenamente aceptados en el país en el que han nacido. De hecho, se les denominan «extranjeros», sin serlo.
  • Tampoco se encuentran bien en el país de origen de sus padres. Cuando visitan a sus familias allí observan que hablan con acento español y, por lo tanto, se sienten desarraigados.
  • A esos problemas de identidad se le une la frustración y el fracaso escolar. Pensemos que sus padres se pasan el día trabajando -de sol a sol- y, cuando llegan a casa derrotados no tienen fuerzas ni tiempo (y tampoco preparación, en muchos casos hablamos de personas analfabetas) para ocuparse de la educación de sus hijos: de hecho, no tienen tiempo ni preparación para ir a ver al tutor o tutora de sus hijos en el Colegio o en el Instituto.
  • Es soledad, desorientación, desarraigo, sentimiento de fracaso y, todo ello, puede desencadenar conductas delictivas o simples reacciones de violencia.

La experiencia de Francia es muy clarificadora. La falta de atención a estos jóvenes es una fuente de problemas. Cualquier altercado con la policía o cualquier exceso policial se convierte en fuertes disturbios que acaban con violencia, contenedores y coches quemados, saqueos y vandalismo.

La situación es utilizada por hordas de violentos, partidos nazis, de derecha y ultraderecha para criminalizar a todo el colectivo inmigrante con el fin de buscar un chivo expiatorio y un débil contra el que descargar su ira y sus propias frustraciones. En el fondo, todos esperan, sin hacer nada, a que las comunidades inmigrantes se limiten a trabajar sin descanso («de sol a sol» por un sueldo de miseria) y, acabada la jornada, se mantengan ocultos en sus casas porque simplemente les molesta su presencia. En el fondo, simplemente, son incapaces de aceptar que el país que ya sólo existe en sus cabezas vuelva a ser tal y como ellos lo sueñan. Pero la realidad es tozuda y no tiene vuelta atrás: ahora ese país es multicultural y personas venidas de mil otras partes del mundo conforman esa realidad política que se niegan a aceptar.

Aprendamos de los errores de otros y comprendamos que es necesario trabajar y dar soporte educativo, social y laboral a estas personas y a sus hijos para no convertir la sociedad en la que vivimos en una realidad insoportable dominada por la violencia, los linchamientos y la crueldad. Invirtamos recursos públicos en éstas y en tantas otras cosas que son necesarias para la convivencia dentro de una sociedad. Y, sobre todo, eduquemos a nuestros ciudadanos para que comprendan que los grupos humanos no son ensoñaciones sino realidades vivas que cambian con el tiempo.


https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/voces-migrantes-disturbios-torre-pacheco-no-meter-saco_1_12456509.html

Voces migrantes tras los disturbios en Torre Pacheco: “No se nos puede meter a todos en el mismo saco”

Gloria Piñero / Torre Pacheco (Región de Murcia) / 11 de julio de 2025

En cuestión de horas, la brutal paliza propinada a un anciano en Torre Pacheco (Región de Murcia) por un grupo de jóvenes ha dejado de ser un suceso local para convertirse en munición política. […]

Torre Pacheco: el reto de convivir en un municipio plural

En Torre Pacheco, en el corazón agrícola de la Región de Murcia, la demanda de mano de obra en el sector primario ha sido un factor clave en el aumento de la población extranjera, especialmente la de origen marroquí, aunque entre sus algo más de 41.000 vecinos y vecinas los hay de otras 95 nacionalidades.

Este mosaico cultural ha dado forma a un municipio con tiendas, cafés y espacios públicos compartidos que reflejan un cruce de costumbres y tradiciones. […]

Sin embargo, vecinos entrevistados por esta redacción sí apuntan a un incremento en los últimos meses de actos incívicos –cuando no directamente delictivos– cuya autoría se atribuye a jóvenes de origen magrebí.

[…] María Elena, una joven paraguaya de nacimiento que trabaja como camarera en un bar de la localidad, […] asegura que ahora tiene miedo de volver sola a casa. “Últimamente hay muchos jóvenes –ella asegura que marroquíes– que generan conflictos y peleas. Actúan como si estuvieran llenos de rabia”.

Hijos del desarraigo

Ahmed es parte de esa segunda generación de hijos de inmigrantes marroquíes que ya nacieron en territorio español. […]

Él conoce en carne propia los efectos del desarraigo, no sentirse de aquí ni tampoco del país de sus ancestros. “Sé lo que es que en Marruecos te miren raro porque hablas árabe con acento español, y que en España se refieran despectivamente a ti como ‘moro’”.

Asegura que él se siente pachequero “aunque haya quien no quiera aceptarlo”. “Para mí, España también es mi país. Es donde nací, donde tengo todos los recuerdos de mi infancia, donde he estudiado, donde vivo y donde cotizo”, defiende.

Para Ahmed, el problema de los comportamientos violentos de algunos jóvenes hijos de inmigrantes está directamente relacionado con la marginalidad. “Hay que pensar que los padres y madres de muchos de estos chavales se pasan el día entero trabajando en el campo, así que ellos han sido educados en la ley de la calle, […]”.

[…] “Sus referentes son youtubers, raperos, gente que ha conseguido fama y dinero de manera fácil y con quince o dieciséis años piensan que ese es el camino”, prosigue. “No entienden que deportistas de élite como Karim Benzema, Nico Williams o Lamine Yamal sale uno entre un millón y creen tener ese sueño al alcance de la mano. Son edades críticas en adolescentes especialmente vulnerables”, asegura. […]

Para Ahmed, el derecho de los padres y madres a implicarse en la educación de sus hijos es fundamental, pero “difícilmente puede ejercerse si te vas al campo a las seis de la mañana y vuelves, reventado, cuando ya es de noche. Así, ¿cómo pretenden que vayan a las reuniones de los institutos o a hablar con los tutores de sus hijos?”. [El índice de abandono escolar temprano, dentro del colectivo, es muy alto].

El sistema de valores también está fallando dentro de las estructuras sobre las que se organizan sus propias comunidades. “Soy crítico con el papel de los imanes, que tendría que ser fundamental para educar en la ciudadanía”, comenta. “En Torre Pacheco hay tres mezquitas y, en todas, los sermones se realizan en árabe clásico, que ni siquiera entienden los más mayores, que son analfabetos en su mayoría”. Así que “los jóvenes se han desconectado de su religión y han perdido el respeto por los imanes, porque estos tampoco se preocupan por la población adolescente”, se lamenta.

Sobreponerse al racismo y la xenofobia

A la ausencia de figuras de autoridad y el desarraigo se suman experiencias cotidianas de discriminación, precariedad o rechazo que alimentan un sentimiento de exclusión que puede transformarse fácilmente en la rabia que María Elena observa en los ojos de los chavales con los que se cruza cuando vuelve de madrugada a casa.

“Cuando el horizonte vital se percibe limitado, sin perspectivas claras de futuro, la violencia emerge a veces como un modo torcido de afirmarse, de reclamar un espacio o la identidad que la sociedad les está negando”, asegura Ahmed.

Un fenómeno complejo, donde el abandono institucional y el estigma social funcionan como engranajes silenciosos que acaban empujando a algunos hacia la marginalidad y el resentimiento.

“La inmigración es buena para lo que interesa, para limpiar casas y cuidar de ancianos por cuatro euros y sin seguros sociales, para que los empresarios agrícolas tengan mano de obra barata y sumisa o para ganar ligas de fútbol o medallas olímpicas. Fuera de ahí, lo que enfrentan la mayoría de estos chavales son mensajes que les hacen autopercibirse como indeseables”, argumenta.

Para Ahmed, episodios como el vivido en Torre Pacheco deben abordarse “desde el trabajo de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y haciendo que el peso de la ley caiga sobre quienes delinquen”, pero sobre todo, con más y mejor educación y más mediación sociocultural. “La solución a la violencia no es más violencia”, asegura mientras teme que las estrategias interesadas en poner “a unos contra otros” termine teniendo dramáticas consecuencias en Torre Pacheco.

[…] [De hecho,] la organización de extrema derecha ‘Deport Them Now’, […] a través de canales de Telegram está invitando a participar en “una cacería” los días 15, 16 y 17 de julio, con la promesa de dar con los agresores y “hacer que se reúnan con Alá”.

Para evitar el estallido de un conflicto social, desde Podemos en la Región de Murcia ya han pedido a la Delegación del Gobierno que prohíba la realización de cualquier concentración violenta “para proteger la seguridad y la convivencia de todos los pachequeros”. La diputada de la formación morada, María Marín, ha trasladado toda su solidaridad a la víctima de la agresión y a su familia, y ha exigido que se aplique el máximo castigo a los culpables “vengan de donde vengan”. Al tiempo, ha condenado la manipulación de la ultraderecha sobre el suceso, que de nuevo “salen como buitres cada vez que sucede una desgracia”.


«Stablecoins» – monedas de casino que pueden cambiar la economía monetaria mundial

https://www.eldiario.es/tecnologia/son-stablecoins-criptomonedas-poderosos-capacidad-debilitar-bancos-centrales_1_12392409.html

Las «stablecoins» son monedas creadas para su uso dentro de determinados entornos como herramienta de intercambio o de compra-venta de bienes y servicios. Su valor viene determinado por la empresa gestionadora de dicho entorno como un valor fijo respecto a una moneda de curso legal, generalmente el dólar. Eso las separa del resto de criptomonedas (cuyo valor es variable), sin embargo, su gestión se realiza igual que con «bitcoin» (y el resto de criptomonedas) a través del sistema de «cadenas de bloques» (blockchain) que permite que los intercambios de moneda y las transacciones se almacenen de manera distribuida en múltiples servidores, impidiendo que dichos datos puedan ser robados, manipulados o destruidos.

En el fondo son «monedas de casino». Y lo son porque su mecanismo es idéntico al que se lleva a cabo con las fichas de los casinos: las compras al entrar al entorno (usando monedas de curso legal); las usas mientras estás en él para jugar o para pagar en el bar; y, luego, al salir, las vuelves a cambiar por moneda usual.

¿Quién está pensando en emitir este nuevo tipo de monedas y por qué pueden alterar el mercado monetario?

¿Quiénes son los interesados en este tipo de monedas, que muy pronto comenzarán a aparecer «como las setas»? Los interesados son grandes empresas tecnológicas: Meta, Amazon, Apple, Google, o cualquier otra con una comunidad muy amplia de usuarios que realizan compras o intercambios dentro de la plataforma. ¿Qué les reportaría? Fundamentalmente un mayor control sobre las transacciones, dentro de su entorno, que ahora no tienen. En primer lugar dejarían de depender de las dos grandes empresas que controlan los intercambios en las compras: Visa o Mastercard. En segundo, les permitiría abaratar costes (los que esas empresas les cobran) y agilizar las transacciones que ahora no dependerían sino de sus propios servidores y no de los de dichas empresas. Y tercero, y lo más importante, tendrían, de manera exclusiva, la información que ahora posee Mastercard o Visa sobre sus clientes y que podrían venderles a todos aquellos interesados en «perfilar» a (crear perfiles de) sus clientes. Es decir, todas aquellas empresas de publicidad o de venta (o de marketing político) que buscan evitar las campañas genéricas y optan por elegir a sus objetivos y darles a cada uno lo que más les puede dirigir hacia su producto (ya sea un tipo de vehículo o un partido político ante la proximidad de unas elecciones). Es decir, una publicidad completamente personalizada para dichos usuarios.

El problema para el sistema económico vendría por el peso que dichas monedas puedan llegar a tener dentro del conjunto del mercado monetario. Recordemos que el valor de una «stablecoin» es un valor garantizado por la empresa que emite dichas monedas y que, generalmente, se respaldan con bonos de deuda del gobierno de EE.UU. a largo plazo. Si el prestigio de esas monedas va en aumento y las comunidades que confían en ellas también, podrían llegar a saltar más allá del entorno para el que fueron creadas convirtiéndose en competidoras del dinero usual fuera del control de las autoridades monetarias de los países. En ese caso la gran empresa se convertiría en un entorno carente de regulación, de carácter supranacional, fuera del alcance de los Bancos Centrales.

Lo cierto es que la aparición de este tipo de monedas alterará el mundo económico reduciendo el peso de los Bancos Centrales que controlarían mucha menos masa monetaria, siendo sus decisiones menos relevantes para un entorno económico de «stablecoin» que se va a disparar. De hecho, el Banco Central Europeo está acelerando la puesta en marcha del «Euro digital», una moneda equivalente al Euro físico y que permitiría los intercambios comerciales de manera ágil, anónima y fiable sin depender de los grandes gigantes estadounidenses de las tarjetas de crédito. Lo mismo sucede, por ejemplo, con la idea de crear una moneda virtual por los países del grupo de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, a los que se han ido añadiendo otros nuevos) y a los que amenazó Donald Trump con consecuencias demoledoras si llevaban a cabo la iniciativa. Pues esta medida supondría que el comercio entre estos países dejaría de realizarse en dólares y se haría en dicha moneda, avalada por la economía de todos ellos.

En suma, el mercado monetario y el sistema económico mundial están a punto de cambiar para convertirse en algo muy distinto a lo que conocemos. Y lo hará muy rápido, y tendrá consecuencias políticas y geoestratégicas que aún no somos capaces de evaluar. La más importante puede ser la caída de los EE.UU., que sin el control y el peso del dólar entraría en una situación económica absolutamente insostenible con una deuda externa descontrolada. De ahí su rechazo furibundo a estrategias como las de los BRICS.


Amazon – Jeff Bezos

Amazon surgió como una tienda de venta de libros «online». Pronto comenzó a vender otros artículos y, más tarde, abrió su plataforma a la venta de terceros de todo tipo de productos. Ahora es quien domina el mercado: en EE.UU el 40% de las ventas «online» se realizan en Amazon; en España el 68% de los que realizan compras en Internet utilizan esta plataforma.

La entrada de este nuevo tipo de comercio ha sido demoledora para el comercio tradicional, provocando el cierre de miles de pequeñas (o no tan pequeñas) tiendas que han perdido su base de negocio. Ahora es común recorrer las calles de las ciudades y ver cómo se suceden los carteles de alquiler (o venta) de locales comerciales vacíos de los que antes nadie se desprendía. Del mismo modo, los dependientes de pequeños negocios ha sido sustituidos por trabajadores de almacén y por una legión de repartidores a domicilio que viven el estrés de unos controles de tiempos y de productividad insoportables, bajo la mirada constante de una empresa que les obliga a rendir como máquinas. Porque, no nos engañemos, el objetivo de Amazon no es contratar trabajadores para la mejora de la vida social del entorno en el que se instalan, sino sustituir a todo el personal humano posible por máquinas que realicen su trabajo sin descansos, enfermedades, bajas o quejas.

después de dedicar su vida a perfeccionar el capitalismo –precio, consumo, distribución, productividad, crecimiento– ahora necesitara buscar una solución grandilocuente a los problemas que él mismo ha contribuido a crear, enfocando el resto de su tiempo en una huída hacia adelante (o mejor dicho, hacia arriba, hacia el espacio).

delia rodríguez, «Jeff bezos: la termita mecánica» – revista tintalibre, mayo 2025, pág. 21

La tienda de libros iniciada en un garaje y financiada con el dinero de sus padres, a quienes también hizo ricos, fue un éxito inmediato, y pronto añadió todo tipo de productos a su catálogo. Se benefició de la larga cola de internet, es decir, de la capacidad de los comercios electrónicos de dar salida a todos esos productos que no son ni los más vendidos ni de uso diario, pero que desearemos en algún momento. Amazon sobrevivió a la crisis de las punto com.
Llegaron la compra en un solo clic, que eliminaba fricciones en el comprador y facilitaba enormemente la venta; el marketplace, es decir, la posibilidad de que terceros usaran su plataforma para vender; Amazon Prime, una gran novedad en la distribución y la relación con el cliente. Creó Amazon Web Services, la división de alojamiento y computación en la nube que transformó el modo en el que trabajan los equipos técnicos y supuso en realidad otra gigantesca empresa hermana. Vinieron también el Kindle, con su servicio instantáneo y casi mágico de descarga de libros; su asistente de voz Alexa, inspirada por Star Trek; la productora Amazon Studios (que incluye Metro-Goldwyn-Mayer) y la distribuidora Amazon Prime Video; la plataforma de streaming Twitch; la compra de los supermercados Whole Foods, que permitió enviar productos frescos. La tienda de libros se transformó en un ecosistema completo. 

ibid., pág. 20

Un sistema de vigilancia y de explotación de los trabajadores

como le dijo una vez el senador Bernie Sanders, después de que se supiera que una décima parte de sus trabajadores en Pennsylvania y Ohio recurrían a cupones de comida para subsistir: “En lugar de intentar explorar Marte o ir a la Luna, ¿qué tal si Jeff Bezos paga a sus trabajadores un salario digno?”.
La lista de críticas a Amazon es amplia y está bien documentada: apenas paga impuestos, pero aprovecha las infraestructuras públicas para su negocio; hace lo posible por impedir la sindicación de unos empleados exprimidos e hipervigilados que trabajan en condiciones extenuantes (fue famoso el caso de repartidores tan presionados que orinaban en botellas de plástico porque no podían perder un minuto); sus prácticas monopolísticas y su trato a terceros están en la mira de las autoridades europeas y estadounidenses; el impacto ecológico de sus envíos y sus centros de datos es descomunal. Por ejemplo, la ampliación de las tres instalaciones de la compañía en Aragón consumirá más energía que toda la comunidad autónoma, además de unas cantidades de agua ingentes. A cambio, promete 17.500 nuevos empleos.

ibid, pag. 20

Y también compró el Washington Post

Lo hizo en 2013 por 250 millones de dólares, y dejó que siguiera con su dinámica y su línea editorial hasta que decidió no oponerse a Donald Trump durante su segunda campaña electoral. En ese momento decidió que el periódico no apoyaría, como hasta ese momento, al candidatos demócrata y que se mantendría «al margen» defendiendo la libertad personal y la del mercado.

Algunos periodistas relevantes dejaron sus puestos como protesta. Unos 250.000 suscriptores ya habían cancelado sus suscripciones pocos meses antes en respuesta a la decisión del periódico de cancelar su apoyo a Kamala Harris, lo que se interpretó como una capitulación ante Trump. Asegurándose el control editorial de una de las grandes instituciones de la prensa, cuyo trabajo es supuestamente vigilar a los grandes poderosos como él, Bezos expresaba su puesta a disposición del régimen republicano, igual que hizo Elon Musk transformando X en la gran herramienta de propaganda del trumpismo, o Mark Zuckerberg eliminando cualquier rasgo de conciencia social en sus redes sociales. Quedaba claro que los magnates de la tecnología eran también los dueños de la información. 

ibid, pág. 19

A este paso, si queremos vivir en un estado social y democrático de derecho, tendremos que hacerle caso a Musk y Bezos… nos tendremos que ir a la Luna.


Doge – Elon Musk

Este hombre patético e inmaduro ya no es sólo la persona más rica del mundo, también ha sido en los últimos meses el apoyo del presidente de la primera potencia mundial. Donald Trump le ha confiado la reforma de la administración para hacerla más eficiente y eliminar todos los gastos superfluos, y para ello le ha puesto al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental, DOGE por sus siglas en inglés. DOGE, igual que la criptomoneda que Elon Musk ha promocionado a lo largo de los años. Parecería una broma si no fuera porque las decisiones de Musk en este Departamento han supuesto que entre 50.000 y 60.000 personas pierdan el empleo. En opinión de Musk, en la administración no se trabaja como se debería. Según él “nadie ha cambiado el mundo trabajando 40 horas a la semana” y “el número correcto de horas es una media de 80 a la semana, con algunos picos de 100 horas semanales”. Trabajar 100 horas “es fácil si realmente amas lo que haces, porque no lo consideras trabajo”. Cuando Musk compró Twitter ya estaba al frente de Tesla, SpaceX, The Boring Company y Neuralink, y ha explicado que en ese momento su horario de trabajo llegó a las 120 horas a la semana. Algo más de 17 horas al día, los siete días de la semana. Casi nadie que trabaje en la administración está a la altura de sus expectativas. 
Esta oleada de despidos se ha realizado sin piedad. Uno de los departamentos fulminados ha sido USAID, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, con actividad en 160 países abarcando áreas como salud, educación, protección de la infancia o seguridad alimentaria. Su programa de Alimentos para la Paz (Food for Pace) proporcionaba ayuda a más de 41 millones de personas en 36 países, el Plan para el Alivio del SIDA (PEPFAR) ha salvado más de 26 millones de vidas y apoyado el tratamiento antiviral de más de 20 millones de personas, el Plan contra la Malaria (PMI) brinda apoyo y prevención a más de 500 millones de personas en África. Por no hablar de los programas de apoyo a la infancia o a la pobreza. Todo cerrado y cancelado de manera súbita. La persona más rica del mundo ha decidido que se puede abandonar a las personas más pobres del mundo.
Parece un juego y no lo es, pero aunque lo fuera Musk también jugaría sucio. Es conocida su afición a los videojuegos y en reiteradas ocasiones se ha esforzado en demostrar que cuando se lo propone puede llegar a ser uno de los mejores del mundo. Este posicionamiento le había ayudado a conectar con el público más joven, pero ha quedado en evidencia cuando al analizar su historial en línea se ha descubierto que su cuenta de juegos estaba activa y logrando puntuaciones récord a la vez que estaba asistiendo a la toma de posesión de Trump, este enero de 2025. No le ha quedado más remedio que admitir que hace trampas usando a terceras personas para que jueguen en su nombre, pero se ha negado a disculparse. Todo lo contrario, se ha dedicado a acosar en su red X al usuario que había descubierto su engaño.
Steve Bannon es el ideólogo ultraconservador que diseñó y lideró la estrategia que llevó a Donald Trump a su primer mandato en la Casa Blanca. Tras acceder al poder tuvo graves problemas relacionados con un enorme e injustificado desvío de fondos públicos, lo que le llevó a salir de la escena pública. Tras este embrollo dedicó su energía, y mucho dinero, a crear “una infraestructura global para un movimiento populista global” que le ha llevado a apoyar desde hace unos diez años el desarrollo de movimientos políticos conservadores y populistas en distintos países. El Frente Nacional en Francia, Vox en España, Fidesz en Hungría, la Liga Norte en Italia, Alternativa por Alemania, los Demócratas de Suecia, el Partido por la Libertad de Países Bajos, el Partido Liberal de Austria, el Partido Popular de Suiza, el Partido de la Independencia en Reino Unido, el Vlaams Belang flamenco, el Partido Popular Belga, el Partido de los Finlandeses, la Alianza de los Socialdemócratas Independientes de Serbia, el Likud israelí o la campaña presidencial de Jair Bolsonaro en Brasil. En un mundo global susceptible de ser operado con plataformas digitales supranacionales, cuando tienes mucho dinero y mucha ambición, te puedes plantear una estrategia para llevar más allá tu ideología y tus intereses. Ahora los socios de Elon Musk ya no sólo quieren hacer negocios, también quieren dominar el mundo. Pero ya se ha visto que Elon Musk tiene una facilidad innata para pelearse con sus socios. Algo pasó porque Bannon dice que Musk “tiene la madurez de un niño”, “debería volver a Sudáfrica” y que “detenerlo es para mí una cuestión personal”.

genís roca, «la maldición de elon musk» – revista tintalibre, mayo 2025, pág. 13

El fenómeno de las criptomonedas

Más allá de lo que supone el sistema blockchain como mecanismo simple y descentralizado que permite, en cualquier momento, determinar la autenticidad de un intercambio, sea del tipo que sea. Lo cierto es que de este nuevo sistema han surgido todo un conjunto de «criptomonedas», entre las que destaca «Bitcoin», que se han convertido en el modelo de un nuevo tipo de economía al margen de los estados y los controles de los Bancos centrales; unos nuevos modos de intercambios cargados de polémica y que algunos crean o potencian sin escrúpulos.

El infierno de las criptomonedas (Revista TintaLibre, abril 2025)

En el caso de España, el fenómeno de las criptomonedas es relevante como lo demuestra el hecho de que es «el cuarto país del mundo en número de cajeros de criptomonedas» (Ibid., pág. 35).

Con el fenómeno de las «criptomonedas» estamos hablando de:

1. Una economía especulativa (no productiva), de Casino, capaz de generar grandes beneficios o grandes pérdidas sobre la base de la credibilidad y valor que los usuarios otorgan a unos activos creados por alguien y que, de repente, tienen «valor» para ellos. Pero es igual a lo que ocurrió con los sellos (y con la crisis que se produjo en España con la quiebra de «Forum Filatélico»): mientras se cree en ellos, estos valores suben como la espuma y producen gigantescos beneficios, sobre todo a quienes los crean; pero, del mismo modo, en un momento determinado, alguien pone en duda ese valor y comienza a vender: el efecto contagio es tal que todo cae, con una velocidad vertiginosa, como en un gigantesco castillo de naipes. En algunos casos son, simplemente, fraudes del tipo de las pirámides Ponzi. Algunos ejemplos ilustrativos: hace unos días, fue detenido un grupo de individuos que crearon un mercado para la inversión en criptomonedas. Cuando los inversores quisieron recuperar su dinero descubrieron que de cada 1.000 € «invertidos» 700€ eran comisiones que cobraba la «empresa» y sólo 300 € eran realmente inversión en criptomonedas. Ahora, si recuperan algo, sólo podrán hacerlo de esa parte realmente invertida. Otro ejemplo: «Entre noviembre de 2021 y enero de 2022 […] Dogecoin (DOGE), impulsada por menciones de Elon Musk en X (antes Twitter), perdió más del 90% de su valor, desplomándose en menos de un año. PepeCoin generó más de 1.000 millones de dólares en transacciones en su primera semana antes de caer. También se produjeron estafas como la de SquidCoin, un criptomoneda inspirada en la serie «El juego del calamar», que alcanzó un valor de 2.861 dólares antes de llegar a cero » (Ibid., pág. 35). Tampoco debemos olvidar el caso de Javier Milei que siendo presidente promocionó, en su cuenta de «X», un «meme coin» llamado $Libra al que consideró valioso para reactivar la industria argentina. La citada «moneda» se descubrió, a los pocos días, que era una estafa, provocando importantes pérdidas de cerca de 100 millones de dólares entre quienes creyeron en ella y en las recomendaciones de su presidente. Del mismo modo, cuando Donald Trump fue elegido presidente de los Estados Unidos, tanto su mujer como sus hijos crearon, de la nada, «monedas» parecidas con las que han conseguido pingues beneficios (él también tiene la suya).

2. Una actividad al margen de los sistemas de control del Estado, de la supervisión financiera y fiscal de sus instituciones y de sus mecanismos de regulación (con los que se pretende proteger a los consumidores de fraudes y de quiebras sin responsables). Las criptomonedas se gestionan en mercados situados en países con baja fiscalidad con el fin de evitar el pago de impuestos en el país del comprador. Asimismo, su falta de regulación las convierten en una herramienta fundamental para el crimen organizado, el tráfico de drogas, armas o cualquier otra actividad delictiva.

En este orden de cosas las criptomonedas se presentan como un campo de libertad y rebeldía contra el Estado, al que desprecian. Como dijo Margaret Thacher: «La sociedad ¿quién esa persona?»

Odio, ira y rabia es lo que une a una comunidad que siente un absoluto desprecio hacia lo colectivo, buscando la creación de DAOs, es decir, de Organizaciones Autónomas Descentralizadas, sin la intervención de instituciones públicas, sin control estatal ni de las entidades financieras.

las criptomonedas se erigen como la única vía para acumular riqueza y alcanzar el éxito en un sistema guiado por el sálvese quien pueda. El cripto-bro se convierte así en una figura central de nuestro tiemplo: encarna al exaltación de la pulsión irracional y sádica a la que nos empujan las finanzas, ataca al Estado como garante de la soberanía popular, la autoridad política y los derechos ciudadanos. (Ibid., pág. 34)

[…]

En el plano ideológico o cultural se va asentando un cierto materialismo romántico que idealiza el papel de las finanzas y la tecnología como motores de progreso dentro de una civilización de mercado cada vez más compleja.» (Ibid., pág. 36)

En resumen, este enfoque supone básicamente: especulación; economía de casino; la disolución, en el imaginario colectivo, del concepto de sociedad; es convertirlo todo en objeto de mercado; desregulación; privatización; priorizar el beneficio monetario sobre otros valores o consideraciones, olvidando el bien común o el beneficio social; es individualismo a ultranza; es debilitar al Estado, cuando no un ataque directo al Estado; es eliminar la redistribución de la riqueza que supone una fiscalidad progresiva; es infantilización, superstición y pensamiento mágico.

3. Estamos ante la expresión de un individualismo sin medida de hombres «con cojones» (para soportar la volatilidad de estos activos) que forman comunidad al compartir una precariedad económica propia de su generación. Una precariedad que no les permite emanciparse, que los condenan a sueldos bajos, malas condiciones de trabajo y trabajos precarios con continuas rotaciones que les impiden crear un proyecto de vida, más aún cuando se ven esclavizados por unos alquileres abusivos y unas viviendas inasequibles.

el criptomundo: el hombre blanco, cis, y heterosexual, orgulloso de su dominio de conocimientos técnicos esotéricos sobre criptoactivos y de su supuesta independencia a la hora de ganar dinero basada en la asunción de riesgos en los mercados financieros. Estos valores son el pegamento de una camaradería masculina reforzada por una cultura de memes que no sólo construye identidad colectiva, sino que también afianza discursos misóginos y tradicionalistas. (Ibid., pág. 36)

Otros usos de las criptomonedas

Sin embargo, hay también otro uso diferente para las criptomonedas, como lo es la creación de comunidades ciudadanas de consumidores que las utilizan como herramienta de intercambio, dentro del grupo, donde se ofrecen mutuamente todo tipo de ayudas y servicios: pequeñas reparaciones, cuidados, compras en farmacias o supermercados, gestiones ante la administración o de cualquier otro tipo, trabajos en el hogar, cursos sobre tecnología, etc.

Ciertamente, la utopía digital que nos prometieron nunca llegó a ser esa aldea multicultural abierta al debate público. En su lugar, surgió un híbrido perverso entre fábrica y centro comercial, un espacio donde se difumina la línea entre trabajo y vida. (Ibid., pág. 34)

Dogcoin

Dogecoin fue creada en 2013 por los ingenieros Billy Markus y Jackson Palmer como una sátira de Bitcoin, casi una broma, hasta que Musk se fijó en ella. En diciembre de 2020 tuiteó “One word: Doge” y el valor de esta criptomoneda creció un 20%. En febrero de 2021 la describió como “la criptomoneda del pueblo”, y creció otro 40%. En diciembre de 2021 anunció que Tesla aceptaría Doge como método de pago, y el valor de la moneda creció otro 20%. Parece tan claro que hacía un uso interesado que, en junio de 2022, se presentó una demanda por 258.000 millones de dólares contra Musk acusándole de influir en el mercado de Dogecoin en beneficio propio.

genís roca, «la maldición de elon musk» – revista tintalibre, mayo 2025, pág. 12