Autor: ED

Bernat Castany Prado – «Elogio de Nabucodonorcito». TintaLibre, octubre 2025

Siguiendo al primatólogo Frans de Waal, el ser humano es el único animal que participa de la antroponegación, que entiende como una extraña fantasía de trascendencia, en virtual de la cual espera librarse de la muerte negando su pertenencia a la especie animal. Nuestro narcisismo de especie sería una fantasía compensatoria, consistente en afirmar, frente a todos los demás seres vivos, que poseemos una angélica condición inmortal, por la variable razón de que somos los únicos en tener alma, en ser racionales, en gozar de libertad, en saber jugar, en hacer arte, o en tener la capacidad de ser buenos, o de ser malos (pues, al que siente que no vale, todo le vale). Este narcisismo estructural nos ha llevado, a lo largo de los siglos, a creernos la principal preocupación de un Dios, que nos habría hecho a su imagen y semejanza; el centro de un universo que no sabría reponerse a nuestra muerte (cuando la nada está llena de especies imprescindibles); y los dueños de unos animales y unas plantas, que despreciamos y explotamos inhumanamente. No nos resulta sospechoso que ningún extraterrestre haya sido nombrado Mister Universo. Estamos encantados de habernos desconocido.

Un narcisismo estructural
Nuestro narcisismo estructural también se basa en el hecho de que nuestra propia racionalidad (que es uno de los pilares de nuestra autoestima), implica una escisión de nuestra vida en dos: hay un yo que vive la vida desde dentro, de forma libre, inconsciente e inmediata, y otro que la dirige, dispone y evalúa desde fuera, llenándolo todo de dudas y de críticas. Esta escisión, o reflexividad, no sólo nos impediría vivir de forma espontánea y plena, como hacen, por ejemplo, los perros, sino que, mediante el mecanismo de la introyección, nos convierte a nosotros mismos en el caballo de Troya de unos valores sociales mayoritariamente equivocados. […]. De esta escisión autocensora surge un profundo autodesprecio, en el que se combinan la frustración de no poder cumplir con las expectativas de nuestro otro (colectivo) interior, y la rabia por traicionar nuestros deseos (individuales) más profundos. […] Sin duda, no somos perros, ni podemos serlo, ni siquiera es deseable que deseemos serlo. Pero sí podemos tratar de no ser tan demasiado humanos.
[…]
el hecho de considerarnos demasiado importantes, nos lleva a imponernos tareas excesivas, agobios innecesarios, decepciones inevitables y condenas injustas; todo ello debidamente fiscalizado por nuestra conciencia escindida.
[…]
acabamos creyéndonos nuestras propias máscaras de mentiras, como aquel hombre que se disfrazó de oso, y al ver que se encontraba mal, se fue al veterinario.
[…]
[El narcisismo, nacido de nuestra propia construcción idealizada de nosotros mismos, es] Dañino porque nos aparta del mundo. Y es que por mirarse en el cristal de la ventana, el narcisista no sólo no ve a los demás pasajeros, sino que ni siquiera ve el paisaje. […] Dañino porque nos debilita y amarga. Pues la distancia entre su autoimagen idealizada y la realidad pertinaz cava una falla narcisista, que tratamos de salvar a toda costa arrojando a su interior todo aquello que nos limita, incluida nuestra propia vida, imperfecta, caótica, y salvajemente real.
[…]
A nivel individual, no nos iría mal restarnos un poco de importancia. No se trata de menospreciarnos, en tanto que seres miserables, sino de justipreciarnos, en tanto que seres a la vez insignificantes y maravillosos, […]. Porque, si una de las grandes causas de nuestra infelicidad es nuestra falta de humildad, que nos carga, primero, con tareas y esperanzas desaforadas y, luego, con frustraciones y decepciones excesivas, la humildad no puede consistir en arrojarse a un pozo de miseria, sino en descender una pendiente para saltar más alto, como los que hacen salto de esquí.
También nos iría bien una cierta pedagogía del límite, que nos ayudase a comprender, como la paloma de Kant, que la muerte, la vejez, la enfermedad, el cambio, el desorden y la imperfección no son trampas que deban llevarnos a romper al baraja, sino la mano con la que debemos jugar la partida. Que ser imperfecto es mejor que ser perfecto, porque lo perfecto no existe, y es mejor ser la cola de un ratón que la cabeza de un león inexistente. Que los límites no son una humillación, sino una condición de posibilidad. Nos hace falta, en fin, un poco de asentimiento. Un poco como Freddie Mercury, que nunca se arregló los dientes, porque no quería que eso cambiara el timbre de su voz.
[…]
Y nada mejor para hacernos humildes, descentrarnos y asentir con lo que somos que reírnos un poco de nuestro yo […]. Liberados mediante el humor de nuestros delirios de grandeza, podemos asumir, mediante la risa, nuestro ser real. Por eso, en mi opinión, unas de las mayores obras de la filosofía francesa es haber escogido a un gallo como símbolo nacional, porque es el único animal capaz de cantar con los pies en la mierda. […]
Claro que el humor no sólo nos permite reírnos de nosotros mismos, sino también abrazarnos en una risa común, en tanto que participantes de una misma condición humana ridícula, contradictoria, frágil, tierna, y muchas veces excusable. Sólo cuando comprendemos que todos estamos hasta el cuello, nos convenceremos de que lo mejor es no hacer olas.

[Contra ese narcisismo instalado en nuestra sociedad que ha creado «individualistas posmodernos enganchados al espejito espejito de las redes sociales» debemos] fomentar la idea de que la lucha política debe ser la lucha conjunta por unos derechos universales, y no la pelea de grupos de interés por sus propios intereses particulares; buscar formas de recomponer el tejido social, porque el individualismo se nos ha revelado como una sábana demasiado corta, que nos deja destapada la espalda cada vez que se la robamos al de al lado; o redescubrir la lectura, el arte y la filosofía como formas de exponernos y reconciliarnos con la otredad de las personas, las ideas y el mundo. Sin duda, todas estas medidas parecen ingenuas ante la horda desatada de sociópatas que gobierna el mundo. Bueno, como no diría Groucho Marx, estos son nuestros principios, sin no funcionan, tenemos otros medios, y otros finales…

Íbid., pág. 4-8

Las tres olas del feminismo

En las últimas décadas el feminismo ha ganado espacio social hasta convertirse en un influyente movimiento de emancipación utópico global que no sólo defiende los derechos de las mujeres, sino que aspira a generar un universo teórico de transformación. Como defiende la filósofa y exeurodiputada Ángela Sierra, su objetivo es reducir el sufrimiento del conjunto de la población mediante una teoría explicativa de la realidad social y un corpus de leyes.
[…]
[El binomio sexo / género]
En el uso médico del binomio sexo/género, el término sexo indica una biología que nos viene dada por que es maleable. Por el contrario, el término género designa la percepción interior que las personas tienen de su identidad como seres sexuales. Así pues, en este contexto de significado, el género opera como una categoría psicológica.

Patrícia Soley-Beltran, La babel feminista. apuntes para una traducción cultural del concepto ‘género’ – revista Tinta libre, diciembre 2025, pág. 43

Las tres olas del feminismo

La primera ola feminista corresponde con el movimiento sufragista del s. XIX.

La segunda ola se produce entre los años 60 y 70 del s. XX y nace a partir de la conversión del concepto de género que se convierte en una categoría sociológica. De este modo, el género, se considera una construcción social que, como tal, explica la desigualdad entre hombres y mujeres, abriendo la puerta a la redefinición necesaria y posible de un nuevo modelo de lo femenino (y de lo masculino).

La tercera ola y el movimiento «queer» lo que hizo fue problematizar los conceptos de género y abrir la posibilidad a la existencia de alternativas a los dos considerados axiomáticamente como únicos.

La Tercera ola no busca reforzar un concepto estable de la identidad (ni femenina ni masculina), sino señalar sus paradojas, discontinuidades y vulnerabilidades. [De ahí la ambigüedad queer].

ÍBID., PÁG. 44

    Bernat Castany Prado – «A cara de hiena». TintaLibre, diciembre 2025

    Como dice Pessoa […] «si el corazón pudiera pensar, se pararía».
    […]
    Sí, después de pensarlo mucho, pienso que deberíamos pensar menos, y estar encantados de habernos desconocido.

    íbid., pág. 39

    La vida es perplejidad y la experiencia estética puede convertirse en una forma de afrontarla.

    [En su «Crítica del juicio», KANT define la experiencia estética como] la contemplación gratuita del mundo, que deja pasar ante sí las formas, las palabras y los sucesos, sin tratar de reunirlos en estructuras conceptuales cerradas, sino permitiendo que se agreguen y se desagreguen libremente ante nosotros, como el que contempla las motas de polvo en un rayo de sol u observa cómo cambian las formas de las nubes. Quizás este tipo de mirada no agote la infinita variedad de experiencias […]. Pero designa una forma muy placentera, y muy libre, de mirar el mundo.

    íbid., pág. 40

    Y es que quien dibuja el terreno de juego de lo posible, ha ganado la partida de lo real.

    íbid., pág. 40

    Por eso la comicidad filosófica no aspira a vivir sin gravedad, sin abolir el falso realismo, para asumir el verdadero principio de realidad. Porque en gravedad cero, no es posible la vida, que está tan necesitada de puntos de apoyo como de puntos de impulso. No, nuestra aspiración no puede ser flotar incontroladamente, abrazados a la paloma de Kant, que soñaba con volar en el vacío, en el cual es imposible volar, porque sin resistencia no puede haber impulso… Sería mejor que aprendiésemos a encarar con ligereza la caída inevitable, como aquel hombre que se cayó de un rascacielos, y, a medida que caía, repetía: «Hasta ahora todo va bien, hasta ahora todo va bien…»

    íbid., pág. 40

    Bernat Castany Prado – «Una mirada daltónica al mundo del fútbol: pensar en verde». TintaLibre, mayo 2026

    Un poco como el hombre que fue al psiquiatra porque cada noche soñaba con hormigas que jugaban al fútbol y, cuando el psiquiatra le recetó unas pastillas que debían acabar con esos sueños, exclamó: «¡Sí, hombre, ahora que se acerca la final!».

    Íbid., pág 7

    Epicteto presentó al filósofo como un espectador de espectadores, que no contempla la arena del circo, sino las gradas en las que él mismo se halla sentado.

    Íbid., pág.6

    Los Monthy Python […] organizaron un partido entre un equipo de filósofos alemanes y otro de filósofos griegos. Tras los primeros 88 minutos, que todos los filósofos habían dilapidado absortos en sus reflexiones, sin hacerle ningún caso a la pelota, Karl Marx saltará al terreno de juego, marcando, de ese modo, el paso de la comprensión del mundo a su transformación, tal y como él mismo postuló en la undécima tesis sobre Feuerbach. Si bien, en el minuto 89, Arquímedes despertará al equipo griego gritando «¡Eureka!», después de haber comprendido que, en vez de vagar por el campo, perdidos en solitarias especulaciones metafísicas, los jugadores pueden hacer algo con el balón. El partido se anima entonces, de golpe, nunca mejor dicho, y el equipo griego acaba marcando el gol definitivo del único modo en que este podía ser marcado, esto es, de cabeza. Titular: «El fútbol sin filosofía es ciego, y la filosofía sin fútbol, coja».

    Íbid., pág.6

    Creo [en] […] la capacidad del ser humano para electrizar y significar un mundo absurdo, sin apelar a ningún tipo de instancia trascendente (ya sean dioses o ideas platónicas), sino por un mero acto de voluntad, individual y colectiva.

    (Íbid. pág.6)

    No somos; al hacer nos producimos.

    Según dice Marina Garcés en El tiempo de la promesa, hay un momento en la infancia o la adolescencia en el que todo el mundo se hace, de forma explícita o implícita, una promesa acerca de lo que quiere ser. A partir de ese momento, el resto de nuestra vida es un vaivén entre cumplirla y traicionarla.

    Íbid., pág. 9

    Si es cierto que la filosofía es quitarle la silla a lo que damos por sentado, caigamos en la cuenta de que una de las principales causas (no la única) de nuestra infelicidad es nuestra incapacidad para darnos cuenta de que ya somos, de hecho, felices. [….] Canguilhem definió bellamente la salud como el silencio del cuerpo. Pero ¿y si una de las fuentes de nuestra infelicidad fuese nuestra incapacidad para oír la música de la salud? Porque esa bendición nos resulta, por lo general, inaudible, y sólo reparamos en ella cuando toca repararla. Y eso mismo nos sucede con la felicidad, en general, que la ignoramos cuando está, y sólo la reconocemos, como dice Jacques Prévert, por el ruido que hace al marcharse.

    bid., pág. 9

    Para jóvenes: ideología convertida en negocio

    La ecuación es simplista pero eficaz: una persona vale el dinero que posea. Por lo tanto, lo importante es acceder a aquellos «gurús» de los tiempos actuales que poseen la clave para conseguirlo, principalmente a través de mecanismos cuyo único valor no es el esfuerzo sino la posesión de la información adecuada para generarlo, hacerlo crecer y convertirlo en lo que es el objetivo de todos estos jóvenes: ser ricos. Una riqueza que se traduce en la ostentación de la que hacen gala aquellas figuras a las que admiran y escuchan con verdadera devoción, con la devoción del creyente, del fiel que más que aprender una técnica económica de inversión está escuchando la nueva «verdad revelada». Aquella que sólo los que se reúnen en los macro eventos que se organizan son capaces de conocer: pagando, claro.

    El 17 de enero, más de 6.000 jóvenes apagaron sus teléfonos durante cuatro horas para escuchar a Juan Manuel de Prada, Ana Iris Simón, Juan Soto Ivars o Jano García hablar de precariedad, sentido y trascendencia en lo que sus organizadores llamaron El Despertar. El 14 de marzo le toca al Madrid Economic Forum (MEF26), que promete traducir ese despertar emocional en claves de emprendimiento, desregulación y libertad económica.

    Fernando varela – la ideología como negocio – infolibre – 28/02/2026

    Ciertas empresas han descubierto que hay un suculento mercado de jóvenes frustrados y dispuestos a pagar por sentir que pertenecen a algo distinto y por adquirir un sentimiento de grupo.

    [El dinero marca la diferencia: con poco, una entrada general; con más], una «Gold [que] añade encuentros [con] profesionales cuidadosamente seleccionados; [con más] la Diamond [que] entrega acceso directo a los ponentes. Las empresas pueden convertirse en partners —colaboradores [del evento]— por menos de 1.500 euros y obtener visibilidad de marca ante un público de emprendedores, inversores y profesionales liberales. El discurso antiEstado y promercado no solo se pronuncia desde el escenario: también se practica en el modelo de negocio.
    Los patrocinadores del MEF26 son, en sí mismos, un retrato sociológico del ecosistema. Economía Para Adultos y Hespérides, dos proyectos de formación con orientación liberal; marcas de fitness, oratoria e idiomas; consultoras digitales y empresas de nutrición. Es el universo aspiracional de una derecha joven que mezcla libertad económica con optimización corporal, emprendimiento con masculinidad productiva, crítica al Estado con coaching personal.
    […]
    El núcleo duro del MEF26 lo forman los economistas vinculados al Instituto Juan de Mariana […]. No es casual. El Juan de Mariana es el think tank ultraliberal de referencia en España, un laboratorio de ideas que lleva dos décadas elaborando el sustrato intelectual que ahora se despliega en eventos masivos. Su presencia en el foro es a la vez una señal de supuesta legitimidad académica y un indicador de hasta dónde ha llegado la influencia de ese pensamiento fuera de los círculos especializados.
    […] [Curiosamente] el foro se [presenta] como un espacio de debate supuestamente libre de prejuicios.
    […]
    La nueva derecha cultural ha comprendido —antes, en muchos casos, que la izquierda— que los formatos importan tanto como los contenidos. Que la política ya no se hace solo en los parlamentos ni en los periódicos, sino en los eventos experienciales, en los podcasts, en las comunidades de Discord que han sustituido a los antiguos foros de internet, en los grupos de Telegram. Que un joven de veintitantos años dispuesto a pagar 49 euros para escuchar a Rallo o a Bastos hablar de libertad económica no es solo un consumidor político: es alguien que quiere pertenecer, que busca tribu, que necesita que su descontento tenga nombre y argumento.
    El Despertar fue explícito en esto: sus organizadores […] pidieron a los asistentes que apagaran los teléfonos […] para crear una experiencia de “conexión real” en contraposición al mundo digital. La liturgia del evento —silencio, diálogo, salto, fiesta— era deliberadamente comunitaria, casi religiosa. […] El evento se cerraba con una fiesta. El itinerario emocional iba del recogimiento a la euforia colectiva, con escala en la crítica al nihilismo y el individualismo modernos.
    Un mes y medio después, el Madrid Economic Forum propone la segunda etapa del mismo viaje: si El Despertar ofreció identidad y propósito, el MEF promete las herramientas prácticas para actuar en consecuencia. Emprendimiento, inversión, networking, desregulación. La narrativa es coherente: primero te despiertas, luego construyes. [En consecuencia, no debemos ser ingenuos porque hay un hilo conductor: hay un diseño elaborado y preciso].
    […] Entre los temas del foro figura “la batalla cultural” como uno de sus ejes explícitos, junto a la inteligencia artificial y la comunicación. […] los organizadores no se conciben únicamente como promotores de un debate sobre fiscalidad o emprendimiento, sino como actores en una disputa por la hegemonía cultural y política.
    Es una controversia que tiene raíces internacionales. La primera edición del MEF cerró con Milei, el presidente argentino que ha convertido el libertarismo en espectáculo de masas. También estuvieron Alex Bruesewitz, asesor de comunicación de Donald Trump, y el argentino Agustín Laje, uno de los principales teóricos de la nueva derecha latinoamericana. El MEF se inscribe conscientemente en ese circuito global donde el libertarismo económico, la crítica a la supuesta “corrección política” de la izquierda y la reivindicación de la libertad de expresión forman un relato único, exportable y perfectamente empaquetado para su consumo.
    […]
    los asistentes no pagan solo por escuchar ponencias, pagan por sentir que están en el centro de algo importante, que participan en el cambio, que su presencia tiene consecuencias históricas. Es el mismo resorte emocional que movía a los jóvenes de El Despertar.
    Lo que el espectáculo no dice es que el pensamiento que promueve, pese a su retórica rebelde y antiestablishment, tiende a beneficiar a quienes ya tienen capital —económico, cultural o social— para moverse en sus coordenadas. La desregulación que predica Lacalle, la reducción del Estado que propone Rallo, la crítica a la “carga fiscal” que articula el Instituto Juan de Mariana: son propuestas con ganadores y perdedores concretos, y los organizadores del foro —empresas andorranas de asesoramiento fiscal— pertenecen a los primeros.
    […] Que los ponentes cobran por aparecer. Que las marcas de fitness y oratoria que patrocinan el evento venden un sueño de éxito individual construido sobre la premisa de que el sistema es justo y el problema eres tú si no prosperas.

    Íbid. https://www.infolibre.es/politica/guerra-cultural-precio-entrada-nueva-derecha-convirtio-ideas-negocio-masas_1_2147138.html
    • Se está librando una nueva batalla cultural que es necesario ganar frente a los «pogres» y tú eres un soldado de este nuevo ejército que lucha por lo verdaderamente valioso.
    • Nueva identidad frente a los adultos. Rebeldía. Antiestablishment. Sentido de grupo. Revelación de lo oculto.
    • Reducción del Estado. Idealización del Mercado. Desrregulación. Contra los impuestos: la «carga fiscal» es una losa.
    • Masculinidad. Éxito individual. Todo depende de uno mismo.
    • Dinero. Es lo que verdaderamente da libertad y valor a uno mismo (por él te valoran).

    De centros de ciudades abandonados a la gentrificación

    • Hay que construir una sociedad urbana saludable; la actual no lo es.
    • Hemos pasado de contemplar la degradación de los centros de las ciudades a su recuperación para terminar expulsando a quienes vivían en ellos, llevando a cabo el reemplazo social que es la «gentrificación».
    • Los centros se han creado como zonas para ricos o como escaparate para turistas que asisten a una imagen estereotipada de las ciudades.
    • La vivienda ha sido convertida en negocio y ha dejado de ser un bien de primera necesidad.
    • Con el desarrollismo se construyó mucho y de poca calidad para absorber a la inmigración que llegaba a las ciudades y se instalaba en barrios de chabolas.
    • Hemos pasado de la aspiración a la compra de una vivienda, al alquiler de un piso y, ahora, al alquiler de una habitación (que es lo único que se puede pagar a duras penas.
    • Del mismo modo, cuando los centros de las ciudades se han hecho inasequibles (sólo para ricos) y sin vivienda porque se ha dejado para turistas. Los barrios de alrededor han sufrido la misma presión de quienes no pueden acceder al centro, provocando el desplazamiento de los más pobres hacia zonas aún más exteriores de la ciudad. Siguen trabajando en el centro de la ciudad para apartamentos, bares, restaurantes o franquicias pero ahora han de pagar un precio más caro por su trabajo: el tiempo que deben dedicar diariamente a desplazarse desde casa al trabajo y viceversa.
    • Ahora cada zona de la ciudad tiene su propio grupo social y económico, sin la diversidad que hace de una ciudad un lugar «sano».

    Los centros de las ciudades a finales del siglo XX eran en muchos casos espacios degradados, con un parque de viviendas envejecido y un largo ciclo de infrainversión donde históricamente había residido la clase trabajadora. […] Los centros se vuelven deseables y tanto las inversiones inmobiliarias como las políticas públicas de mejora del espacio se concentran en ellos. […] La reurbanización de calles, las peatonalizaciones, la rehabilitación de edificios o la inauguración de equipamientos culturales […] eleva […] el interés de inversores y de nuevos vecinos, conduciendo a una escalada de precios de la vivienda. […] [Nace un «reemplazo social» que los técnicos denominan «gentrificación»]
    Muchos vecinos de ven forzados a marcharse [los vecinos cambian, también los comercios y las redes vecinales desaparecen]. La estampa final es cruel. […]
    En 2013, entraron en vigor una serie de reformas sobre la Ley de Arrendamientos Urbanos que disminuyeron la duración mínima de los contratos de alquiler, permitiendo mayor rotación de inquilinos y eventuales subidas de los precios. […] [Proliferaron las] Sociedades Cotizadas Anónimas de Inversión en el Mercado Inmobiliario (SOCIMI), cuya actividad se centraba en el mercado del alquiler.
    [Se priorizan así:] vivienda turística, alquiler de temporada para población transitoria, alquiler por habitaciones, colivings y otros formatos que permiten reajustar (al alza) precios con más frecuencia. [De este modo se] reduce el tiempo de permanencia que anclaba a los residentes al barrio.
    [Se produce una competición entre ciudades]. Las ciudades buscan poner su nombre en el mapa y construir una marca propia con la que posicionarse. El repertorio es conocido: congresos y ferias, festivales, grandes piezas arquitectónicas, candidaturas y eventos deportivos, operaciones de regeneración urbana que reescriben la imagen del lugar,… Por mencionar algunos ejemplos, Barcelona convirtió los Juegos Olímpicos de 1992 en un hito fundacional de su proyección internacional; Valencia aportó por la Ciudad de las Artes y las Ciencias […]
    [Las ciudades, sus centros, se convierten] en un escaparate para turistas, en una experiencia de consumo para población transitoria y en un espacio inhabitable [para sus cada vez menos vecinos]. [La ciudad busca atraer empresas, empleos especializados de alta cualificación, turismo de sol y playa, o histórico y patrimonial, estudiantes que buscan universidades de prestigio, buen clima, o cualquier otro atractivo que les otorgue valor para estos habitantes temporales, con grandes recursos, capaces de pagar unos alquileres que distan mucho de lo que pueden costearse quienes nacieron en ella. La emancipación de los jóvenes se hace imposible.]
    Los que comenzó en los centros se ha convertido en una dinámica de conjunto, alimentada por un efecto dominó: cuando un área se encarece y sus vecinos son expulsados , éstos se reubican en otros barrios, muchas veces contiguos, pudiendo desplazar a los residentes de éstos últimos. Se produce así un desplazamiento en cadena que en ocasiones excede los límites municipales, afectando al resto del área metropolitana.
    [Al expulsar a la periferia] aparecen los costes en forma de tiempo. Las trabajadoras que sostienen la ciudad siguen trabajando en ella, pero pasan a vivir más lejos, acumulando horas de transporte que erosionan la vida cotidiana. [Se produce un empobrecimiento de amplias capas de la sociedad, se pierde mezcla social y desaparecen los entornos de socialización]. Una ciudad donde rentas, edades y orígenes se segregan por barrios produce experiencias urbanas cada vez más separadas [lo que repercute en la calidad de esas ciudades].
    Para construir una sociedad urbana más saludable necesitamos transformar la concepción de la vivienda como un bien de mercado a la vivienda como un derecho básico y universal. Ello pasa por detener la especulación, garantizar el uso residencial de la vivienda y evitar la expulsión de los y las vecinas de nuestros barrios.

    Carlos sanz pérez, «El espanto de la vivienda» – Revista tintalibre, febrero 2026, pág. 31-32

    «Lawfare» – ataques a través de los tribunales

    Algún estratega maquiavélico propuso que era más práctico y menos costoso utilizar los tribunales de justicia de un país para perseguir y encarcelar a los dirigentes políticos de izquierdas que, según sus principios, ostentaban ilícitamente el poder.

    JOSÉ ANTONIO MARTÍN PALLÍN – rEVISTA PÚBLICO, DICIEMBRE 2025, «LAWFARE. LOS JUECES TOMAN PARTIDO», PÁG. 12

    Así es: ¿por qué utilizar la violencia, la tortura, el derrocamiento de gobiernos a través de golpes de estado, si se puede actuar contra ellos mediante el uso (y connivencia) de los tribunales de su propio país.

    El experimento comenzó con Lula da Silva y Dilma Rousseff, derrocados por vía judicial. En vista del éxito, continuaron con el mismo método en el que fueron cayendo sucesivamente Evo Morales, Rafael Correa o Fernando Lugo. Y vendrán otros. [Por ejemplo, el caso del primer ministro portugués António Costa que dimitió por una acusación de la que después fue absuelto].
    […]
    En nuestro país hemos seguido la senda, pero con una intensidad y desprecio por el Estado de derecho que es difícil encontrar en el entorno de la Unión Europea. Sin duda, uno de los ejemplos más clamorosos, por lo que supone de atentado a la democracia y al principio de la división de poderes, lo podemos encontrar en el caso Atutxa. Nos tenemos que remontar a 2003. El Tribunal Supremo había ilegalizado el partido político Herri Batasuna, y sus miembros se habían pasado a otros grupos parlamentarios. En el año 2001, el Tribunal Constitucional había decidido, no sin controversia, que esos escaños pertenecían a los diputados, y no al partido. El Parlamento Vasco actuó en consecuencia y los mantuvo en sus puestos. El presidente y la Mesa fueron acusados de desobediencia, pero absueltos por el TSJ del País Vasco. Manos Limpias recurrió, y con tan potente apoyo jurídico, Manuel Marchena se saltó la ley y terminó condenándoles. Años más tarde, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) de Estrasburgo anuló la sentencia por defectos de forma.
    Se había alumbrado una estrella judicial. Su aportación le valió llegar a la Presidencia de la Sala Segunda del Tribunal Supremo. Quedaba abierta la vía contra los independentistas vascos. Los procesos contra Otegui, Miguel Castells o Bateragune fueron perseguidos por los tribunales españoles y anulados por el TEDH.
    […]
    La persecución judicial contra partidos políticos emergentes como Podemos, que se situaron en el ámbito parlamentario con unos resultados inesperados, es una muestra llamativa de la intensidad de la guerra judicial en nuestro país. Es cierto que la iniciativa partía de asociaciones estrafalarias como Manos Limpias, Hazte Oír, Abogados Cristianos y otros especímenes semejantes, pero llama la atención las tragaderas de los juzgados que las admitieron a trámite sin el más mínimo fundamento. No han existido condenas, salvo la del parlamentario Alberto Rodríguez, que constituye uno de los más graves atentados a la soberanía popular perpetrada de la mano de Marchena. Pero el objetivo era el desgaste, y lo han conseguido.
    Sin duda alguna, la resolución judicial que alcanza las cotas máximas de lawfare la encontramos en el proceso y condena a los políticos catalanes independentistas. La pretensión de Catalunya para convertirse en una República independiente viene de lejos. Después del referéndum no vinculante de 2014, en el año 2017 se pone en marcha la llamada hoja de ruta hacia la independencia. Se basa inicialmente en una ley de referéndum y una ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la República, aprobadas por el Parlament y publicadas en el Boletín Oficial de la Generalitat. El desarrollo de todo esto, como es lógico, se iba a financiar con fondos públicos. Una ley de referéndum debía desembocar, inexorablemente, en una votación que se fijó para el día 1 de octubre de 2017. Las urnas se abrieron y los que se acercaron a depositar su voto fueron duramente reprimidos por las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, lo que provocó un rechazo generalizado de la opinión pública internacional. Todo desemboca, el 27 de octubre de 2017, en una declaración de independencia condicionada a unas negociaciones con el Gobierno central. Por todo ello, se activó el artículo 155 de la Constitución, que contempla medidas para restituir el interés general y la estabilidad constitucional. Se disolvieron las instituciones de la Generalitat y se convocaron elecciones. En este punto debió terminar el conflicto.
    Sin embargo, un sector de la judicatura encabezada por Manuel Marchena, y de acuerdo con el Gobierno, había diseñado un plan para criminalizar, encarcelar preventivamente y condenar duramente a los dirigentes políticos catalanes. La declaración de independencia se votó el 27 de octubre de 2017, y el día 30 la Fiscalía General del Estado presentó una querella por los delitos de rebelión, malversación de caudales públicos y desobediencia. El texto tiene 102 folios, extensión imposible de confeccionar en tres días, dada su complejidad jurídica. Ningún jurista con un mínimo de respeto por la legalidad puede sostener tamaño desatino. La prueba más contundente de que se trataba de un caso de libro de lawfare se manifestó cuando la totalidad de los jueces de la Unión Europea rechazaron las descabelladas calificaciones realizadas por el Tribunal Supremo español. El Comité de Derechos Humanos, el Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria (un mecanismo creado por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas), la Asamblea legislativa del Consejo de Europa y otras instituciones jurídicas denunciaron la utilización espúrea del derecho penal. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos del Consejo de Europa todavía no ha pronunciado su decisión definitiva.

    ÍBID. PÁG. 12-13

    Del mismo modo que se utilizan los tribunales para atacar a rivales políticos, las grandes corporaciones (dotadas de un ingente arsenal de recursos económicos que les permiten mantener acusaciones y litigios interminables con el apoyo de los mejores bufetes de abogados) atacan a ONG (es el caso de Greenpeace en EE.UU.) o a particulares incapaces de asumir los gastos ingentes que supone entrar en juicios contra dichas empresas u organizaciones dispuestas a imponer sus privilegios o beneficios económicos contra todo aquel que se los pueda cuestionar: «Nos veremos en los tribunales» es la amenaza. Y lamentablemente funciona. Que se lo digan a la BBC o a las cadenas de televisión que se han enfrentado a Donald Trump y a las que ha amenazado exigiéndoles -mediante denuncia- cantidades absolutamente extratosféricas. Antes de enfrentarse a juicios interminables -con el consiguiente desgaste reputacional- han pedido perdón y han decidido pagar una cantidad menor a cambio de que se retiraran las denuncias contra ellos.


    La llegada de la democracia a España no fue un regalo sino una conquista

    Ahora que el rey Juan Carlos I se empeña, en sus memorias, en arrogarse la llegada de la democracia a España como un logro personal y su legado (y no el fraude fiscal ni su actitud tibia ante los golpistas de 1981 y anteriores) conviene reivindicar lo que señalan los historiadores y quienes conocieron de primera mano aquella etapa: y es que la «Transición» no fue un regalo del rey sino una conquista de los ciudadanos de a pié que lucharon en las fábricas, en las Universidades y en multitud de ámbitos más, como las asociaciones ciudadanas, para hacer de este país un estado democrático y moderno en la misma línea que nuestros vecinos europeos. Y para ello fue necesario luchar contra unas estructuras franquistas que dominaban parte de la política, los estamentos militares, la policía y la judicatura. En un estado extremadamente represor, salir a la calle y protestar era poner en peligro la propia libertad e incluso, como a muchos les ocurrió, su propia vida.

    La verdad de la Transición no fue como se nos contó. No fue pacífica: entre 1975 y 1982 murieron en España más de 700 personas por violencia política, víctimas del terrorismo, de los grupos ultras y de la represión policial. Tampoco fue fruto de un generoso consenso entre españoles sino de la correlación de fuerzas: la dictadura no tenía el poder suficiente para continuar y los demócratas tampoco tenían la fuerza necesaria para una ruptura total, que purgara las instituciones y juzgara los crímenes del sangriento régimen anterior. No hubo perdón, sino impunidad, bajo la permanente amenaza de una nueva rebelión militar. Y menos aún fue el generoso regalo de un rey de grandes ideales éticos o democráticos –después no los demostró–, sino su única salida viable para salvar la corona a largo plazo.

    Ignacio escolar, «La transición que no nos contaron», Revista 49 eldiario.es: «la transición. La democracia no la trajo el rey, se ganó en la calle», pág. 5

    La democracia no fue un regalo

    Tras la muerte de Franco todo siguió igual. El miedo en las calles continuaba, pero comenzaron a oírse las voces de quienes deseaban la llegada de la democracia, todo ello en medio de un estado salvajemente represivo.

    La primera apuesta del rey Juan Carlos de Borbón fue por el búnker, por Carlos Arias Navarro. No solo confirmó su nombramiento tras la muerte de Franco: también le rogó que siguiera tras un primer intento de dimisión. Ese rumbo solo cambió tras la enorme presión de los sindicatos, los estudiantes, los partidos democráticos y los movimientos sociales durante 1976. Solo en el primer trimestre de ese año hubo más de 17.000 huelgas. Fue esa movilización popular –y el contexto internacional– lo que tumbó aquel intento de perpetuar la dictadura.
    La Transición no fue lo que nos contaron. Pero su verdadera historia sí es un éxito que conviene destacar: el de la lucha de la sociedad por la libertad, con las manos desnudas.
    […]
    También ayudaron los votos: cuando en España se abrieron por primera vez las urnas tras un secuestro de cuatro décadas, el franquismo quedó relegado a un rincón. La derecha mayoritaria fue el aperturismo de la UCD, no los siete magníficos de Manuel Fraga.
    […]
    Aquella Alianza Popular de la que nació el PP votó en contra de la Ley de Amnistía. Tacharon de “golpe de Estado” la legalización del Partido Comunista. Votaron en contra del modelo autonómico –el Título VIII– y se dividieron en el respaldo definitivo en el Congreso a la Constitución.
    Los herederos de aquella derecha autoritaria son los mismos que hoy están reivindicando una Transición a la que entonces se opusieron, con el mismo fervor que se intentan apropiar de una Constitución que tampoco votaron, y de la que ignoran buena parte de sus artículos.
    La democracia no fue un regalo: el pueblo español la ganó en la calle. Pero el relato oficial de la Transición convirtió esa victoria colectiva en una epopeya monárquica, borrando las huelgas, las manifestaciones, la sangre derramada y el miedo constante al ruido de sables.

    ibid., pág. 5

    El intento de «golpe de estado» del 23 de febrero de 1981

    El rey llevaba mucho tiempo enfrentado a Adolfo Suárez, al que quería hacer caer. Las últimas semanas previas al golpe están plagadas de broncas entre un presidente del Gobierno elegido en las urnas y un jefe del Estado que no entendía su papel constitucional y pretendía mandar sobre él. El hombre de máxima confianza del monarca era precisamente Alfonso Armada, el general condenado como cerebro del golpe. Y luego está el dato incontestable: el tiempo otra vez. El asalto al Congreso fue a las 18:23 del 23 de febrero de 1981, pero el mensaje televisado del rey pidiendo a los amotinados que depusieran las armas tardó siete horas en llegar. Para entonces, el golpe ya había fracasado, precisamente por el rechazo de Tejero a aceptar ese gobierno de concentración que le proponía Armada, la mano derecha del rey.

    ibid., pág. 5

    Entrevista a Nicolás Sartorius: «La historia que nos han contado de la Transición es una gran mentira» (Revista nº 49 elDiario.es, págs. 6-12)

    [La España de la dictadura] Era una España pobre, cutre, sin libertades de ningún tipo, gris, corrupta. La prueba es que, cuando terminó, no había nada. En las primeras elecciones municipales, en el año 79, los programas de los partidos democráticos eran alcantarillado, que hubiera un centro escolar, que pusieran agua corriente… […] Los tribunales estaban al servicio de la dictadura. No había justicia de ningún tipo y la represión era durísima.
    […]
    Yo siempre he dicho que Franco murió en la cama, pero la dictadura murió en la calle. […] España es el único país de Europa occidental que conquista la democracia sin apoyo de ejércitos, ni extranjeros ni de su país.
    Todas las democracias occidentales las traen los ejércitos aliados cuando ganan la Guerra Mundial; toda Europa, menos Gran Bretaña, que era un régimen liberal. Y en Portugal, el ejército de su país. Pero no ha habido ni un solo país que haya conquistado la democracia a través del esfuerzo de los propios ciudadanos. Claro, eso explica por qué se tardó tanto. Pero es que una parte del pueblo español nunca dejó de luchar contra la dictadura desde el año 39.
    […]
    Las movilizaciones del primer trimestre del 76 no se explican sin las que hubo antes, desde el 69. La movilización hubo que irla creando, acumulando fuerzas: Comisiones Obreras, el movimiento estudiantil, los barrios, las mujeres, sectores de la judicatura, militares de la UME…
    […]
    Primero hay un intento de continuidad de la dictadura.
    La prueba de ello es que cuando muere Franco, el rey, nuevo jefe del Estado que hereda los poderes de Franco, confirma a Arias Navarro como jefe del Gobierno, al que ya Franco le había nombrado tras la muerte de Carrero y que era un represor tremendo. El carnicerito de Málaga le llamaban por la represión que había hecho allí después de la guerra. Este era el duro, porque había otras opciones más abiertas, como Fernández-Miranda. Pero se escogió el más duro y el rey no solamente lo confirma, sino que después, cuando Arias le presenta la dimisión porque el rey se reúne con los militares sin consultárselo, manda inmediatamente al jefe de la Casa Real, a Mondéjar, para que por favor le pida a Arias que no dimita. ¿Eso qué quiere decir? Que cuando muere
    Franco, la dictadura continúa. Hubo más procesos del Tribunal de Orden Público en el año 76, ya muerto Franco, que en la época de Franco.
    La represión se endureció con la muerte del dictador. […] porque también aumentó la movilización. […] Eso es lo que realmente acaba con el Gobierno Arias.
    Tras Arias Navarro, el rey nombra a Adolfo Suárez. […] él es un hombre que comprende que su papel histórico es facilitar la llegada de las libertades y la democracia a España. Suárez es un hombre sin una ideología, ni falangista ni social, pero tiene un sentido social bastante acentuado. En mi opinión, no era un representante orgánico de la oligarquía ni del gran empresariado, sino que era un hombre pragmático, con una idea clara con Juan Carlos, que era que había que facilitar la llegada de la democracia a España Tras Arias Navarro, el rey nombra a Adolfo Suárez. […] él es un hombre que comprende que su papel histórico es facilitar la llegada de las libertades y la democracia a España. Suárez es un hombre sin una ideología, ni falangista ni social, pero tiene un sentido social bastante acentuado. En mi opinión, no era un representante orgánico de la oligarquía ni del gran empresariado, sino que era un hombre pragmático, con una idea clara con Juan Carlos, que era que había que facilitar la llegada de la democracia a España o este país no tenía salida.
    Suárez aprueba la legalización del partido Comunista. [Suárez se da cuenta de que sin esta legalización y la de CC.OO. no habría sido posible nada por el clima de protesta social que había en la calle y en los centros de trabajo]
    Los Pactos de la Moncloa.
    [En el verano de 1977 Adolfo Suárez llamó a los sindicatos UGT, USO y CC.OO. para proponerles la aprobación de una ley laboral: el «Estatuto de los trabajadores» y les propone unas conversaciones para llegar a un pacto social de rentas con el que conseguir controlar una inflación desbocada del 27% anual. Los sindicatos se mostraron en contra de bajar los salarios pero le propusieron un acuerdo político más general que estarían dispuestos a apoyar.]
    Es entonces cuando Suárez convoca a los partidos políticos a la Moncloa y de ahí salen los pactos de la Moncloa. De todo lo que se pactó, solo se cumplieron dos cosas. Una, que se controló la inflación, ligando los salarios a la inflación futura y no la pasada. Y dos, que se empezaran a pagar impuestos. Fue la contrapartida: yo controlo el crecimiento de la inflación, pero tú empiezas a pagar impuestos. [Así nació en España el IRPF].
    Teníamos un sistema fiscal completamente inexistente. Uno de los botines de la Guerra Civil para los vencedores fue la fiscalidad. En la época de Franco, había una presión fiscal que nunca pasó del 15%. El gran botín de la guerra fue la parte agraria, la de las fincas. Se cargaron la reforma agraria que había hecho la II República y se instauró el imperio total de los terratenientes. Y luego también se llevaron el botín de no pagar impuestos.
    Y así se acabó con cualquier capacidad de servicios públicos. Con el 15% de presión fiscal, que es la que tienen normalmente los países de América Latina, no tienes educación, ni sanidad, ni carreteras, no tienes nada. Solamente da para pagar a la policía. Es muy interesante ver los presupuestos de la época de Franco: entre el Ejército, la Guardia Civil y la Policía, se llevaban el 80%.
    [..]
    ¿Y acabamos del todo con la dictadura? ¿O una parte sobrevivió dentro de las estructuras del Estado?
    Es evidente que en un primer momento no se hizo una depuración de las fuerzas de seguridad ni hubo una depuración del Ejército, ni hubo una depuración de la judicatura. […] si nosotros hubiéramos tenido al lado al Ejército, como lo tuvieron los portugueses, […]. Pero aquí no, porque el ejército no estaba con nosotros. El ejército de entonces estaba enfrente.
    […] Por ejemplo, en la judicatura no se tocó a nadie, ni tan siquiera a los magistrados del Tribunal de Orden Público. [Con el tiempo, se ha descubierto que la evolución del ejército hacia los nuevos tiempos ha sido mucho mayor que en el caso de la judicatura -piensa Sartorius-.]
    […] [A los que consideran que la «Transición» fue, en cierto modo, una traición les dice que] La Constitución española es la más progresista de Europa [en ella se consagra la existencia de los sindicatos o del derecho de huelga cuando no aparece en ninguna otra]. […]
    Ellos [el PP] venían del franquismo, de los siete magníficos de AP [Alianza Popular]. La derecha democrática era la UCD [Unión del Centro Democrático].
    Pero, a pesar de eso, ellos dicen que son los herederos de la maravillosa Transición. No, ellos vienen de Fraga y de los siete magníficos. No votaron a favor de la Ley de Amnistía. No votaron el título 8º de la Constitución. Y alguno, como Aznar, creo que en un momento determinado dijo que él no
    había votado la Constitución. […] el PP no es heredero de Suárez, no es heredero de Calvo-Sotelo, no es heredero de la UCD. La prueba es que cuando crean el PP, Suárez no se va a ese PP, crea el CDS [Centro Democrático y Social]. […]
    ¿Ha fallado el contar a los españoles qué pasó? […] los jóvenes no tienen ni idea […] No se estudia en los colegios. […] por un lado, por una malentendida reconciliación, es decir, ‘no abramos heridas’. Por otro lado, no ha habido interés porque los que más lucharon contra la dictadura fueron los comunistas. [No había interés en remover el avispero, de modo que se optó por la solución más cómoda, o que menos incomodara:]
    Sin ganadores ni perdedores, sin vencedores ni vencidos, donde se perdonan los unos a los otros y pasamos a otra cosa.
    Claro, por eso ahora la derecha le echa en cara al Partido Socialista, a partir de José Luis Rodríguez Zapatero, que hace la primera Ley de Memoria Histórica y es el único que empieza a reivindicar el
    tema. Y luego ya está la Ley de la Memoria Democrática, que es una ley avanzada, estupenda y fantástica. Pero claro, a ellos les hunde toda su versión de las cosas. Por eso la derecha, sobre todo Ayuso y otros, están diciendo: “Es que os queréis cargar la Transición y la Constitución”. Porque claro, ellos tienen una versión completamente diferente. Mira Esperanza Aguirre diciendo que el franquismo fue a la larga mejor que la República. O sea, que una dictadura es mejor que una democracia.

    ibid., pág. 7-12

    Trump está tan perfectamente acompasado con los tiempos que vivimos que parece un «scroll infinito» de Instagram

    ¿Qué es el «scroll infinito»? El scroll infinito es un método de diseño web que carga contenidos continuamente sin paginación. El efecto que produce sobre el visitante es adictivo dejándolo enganchado, sin límite de tiempo, a la observación de: una nueva ocurrencia; un nuevo vídeo gracioso, aterrador o simplemente impactante que supera al anterior; un consejo para conservar las plantas de tu hogar; una recomendación de a quién votar en las próximas elecciones…, y así,… sin límite, sin posibilidad de análisis y sin forma de activar la capacidad crítica; absorbiendo como esponjas un contenido a veces rallando lo inconsciente. Pero eso es lo que quiere la Plataforma, si nadie se lo prohíbe, que estés enganchado cuanto más tiempo mejor para ser sujeto de su publicidad que es realmente de donde obtiene ingentes beneficios (a ser posible una publicidad dirigida a ti, porque el programa realiza un «perfil» de cada uno de sus usuarios para determinar sus gustos, preocupaciones, intereses y necesidades a los que dirigir una publicidad y un contenido «personalizado»).

    Y eso, un «scroll infinito», es lo que parece la acción política del presidente de la primera potencia económica mundial. Sin posibilidad de análisis, su comportamiento es un continuo aluvión de decisiones y de conductas, a cada cual más disparatada, sorprendente o contradictoria con las anteriores que nadie es capaz de digerir porque es imposible ir a su ritmo. Cuando pausas -o desconectas- para pensar lo que ha ocurrido o buscar información que desmienta sus barbaridades nada de eso está en la nueva actualidad dominada por nuevas barbaridades, nuevas mentiras o nuevos cambios de opinión que son claramente contradictorios con lo dicho sólo unos días antes. Lo gracioso (entiéndase la ironía) es que a ninguno de sus seguidores parece importarles nada de esto. Simplemente disfrutan de ese «scroll infinito» en el que, como en su teléfono, se limitan a ser espectadores de continuas ocurrencias o barbaridades que mueven con el clásico barrido hacia arriba de sus dedos sobre la pantalla.

    Como explica Carlos C. Pérez, en su artículo «La tentación autolesiva de Trump. Cinco hipótesis del caos», Tinta Libre, junio 2025, págs. 28-31, la explicación de este comportamiento puede hacerse desde cinco hipótesis singulares.

    A comienzos del presente siglo, un asesor de George W. Bush pronunció una de esas frases que regresan como un bumerán, adquiriendo una lucidez renovada en contextos históricos distintos: «Ahora somos un imperio y cuando actuamos, creamos nuestra propia realidad. Y mientras tú estudias esa realidad -con todo el juicio que quieras- nosotros volveremos a actuar, creando nuevas realidades, que tú también podrás estudiar, y así se irán ordenando las cosas. Nosotros somos los actores de la historia… y tú, todos ustedes, quedarán reducidos a estudiar lo que hacemos».
    […]
    ¿Qué lógica -si es que la hay- articula una política que parece, al mismo tiempo, errática y autodestructiva?
    […]
    De esta indecisión -no exenta de escepticismo- nace este texto: un ejercicio especulativo que reúne hipótesis dispares como piezas de un rompecabezas condenado a permanecer incompleto. No todas explican lo mismo, ni con la misma escala: algunas apuntan a las intenciones, otras a los efectos, otras a la forma. Y en el fondo, quizá puedan disponerse en un eje: en un extremo, la idea de un gran plan mesiánico que justifica cualquier coste; en el otro, la pura errancia, sin más lógica que la pugna interna o la improvisación emocional. Tal vez la verdad no habite en ninguna de estas hipótesis por separado, sino en su entretejido: un tapiz roto y movedizo donde cada hilo aporta un fragmente de sentido, y donde hay tantas formas de caos como almas trumpistas. (Ibid., pág. 29)

    Las hipótesis son cinco:

    1. La navaja de Hanlon: «Nunca atribuyas a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez humana» (una versión del clásico principio de economía o también conocido como la «navaja de Ockham»). [Otros corolarios de dicho principio de economía son: La navaja de Hitchens – «lo que puede ser afirmado sin pruebas, puede ser descartado sin pruebas«; la navaja de Newton: «no debemos inventar causas innecesarias«; o la navaja de Alder: «si algo no puede ser probado ni refutado por la experimentación, no es científicamente relevante.» (citados por el autor)]. Esto simplemente nos enseña que las explicaciones más simples son siempre las preferibles: por qué pensar en un sofisticado plan de un sofisticado y retorcido presidente, cuando todo puede ser el resultado de su incompetencia y de su estupidez. No despreciemos el poder de la estupidez, pues, como decía Proust: «Contra la estupidez, luchan en vano hasta los propios dioses» (citado por el autor).
    2. La pulsión freudiana de muerte. Eros y Thanatos habitan, según Freud, en la mente humana y es este último el que explica las pulsiones agresivas hacia los otros y autodestructivas que encontramos en los humanos. ¿Puede ser esta la explicación de la psique de Trump y de sus votantes? Porque ¿puede haber una explicación psicológica a los comportamientos tanto de uno como de los otros? «En este sentido, parecería que Trump invita a América a retroceder a estadios previos de su desarrollo vivilizatorio, a desacralizar la ciencia, relativizar la razón, declarar obsoleta la verdad, liberar al poder de toda restricción ética y desactivar los pilares del contrato social. Trump aparece así como un convocante de pulsiones primitivas, un atávico que ofrece a sus seguidores un espacio donde liberar deseos prohibidos, instintos voraces, rabias sin contención. Su idea de América es un teatro propicio para que esas fuerzas latentes se traduzcan en actos concretos. Y en ello, paradójicamente, hay placer: una forma de alivio psíquico al entregarse a lo que la cultura había reprimido. Lo que al análisis político le parece delirio, aquí se revela como catarsis colectiva» (Ibid., pág. 30)
    3. La hybris de Eurípides. Hace referencia al crimen de la soberbia que afecta al gobernante que padece un exceso de orgullo, un ansia de gloria individual, una ambición desmedida, un deseo por desafiar los límites humanos en una especie de ilusión de invulnerabilidad. A eso los griegos lo llamaban «hybris» y nunca terminaba bien. «Arnold J. Toynbee retomó esta idea como clave para explicar la decadencia de las civilizaciones. Para el historiador británico, los imperios no caen por amenazas externas, […] [sino por fallos internos provocados por] una ceguera autodestructiva que se instala en las élites cuando alcanzan el poder hegemónico. […] [son] civilizaciones que, tras conquistar el mundo, se devoran a sí mismas, arrastradas por la desmesura. Así ocurrió con Roma, y también con ciertas potencias imperiales modernas. […] Trump actúa como si las estructuras de la economía global, los equilibrios estratégicos ente naciones o las normas constitucionales de su país fuesen obstáculos menores, fácilmente moldeables a su voluntad. Cada arancel, cada desafío institucional, cada ruptura con el tejido tradicional de alianzas no responde tanto a un cálculo racional como a una afirmación de poder bruto, de dominio absoluto. […] quienes olvidan los límites acaban devorados por su propio delirio. Bajo la hipótesis de hybris, Trump, como los héroes solitarios de la Grecia arcaica, arrastra consigo no sólo su destino sino también el de quienes, fascinados por su aura de invulnerabilidad, no ve -o no quieren ver- el abismo que se abre bajo sus pies.» (Ibid., pág. 30)
    4. El complotismo. Es curioso cómo el fenómeno conspiranoico se ha convertido en un «fenómeno de masas». Una nueva moda que arrasa en las redes sociales y que convence a multitudes demostrando la dejadez de los sucesivos gobiernos para preparar y educar a sus ciudadanos en un pensamiento racional y crítico (ahora totalmente denostado). Frente a ello, el pensamiento conspiranoico tiene el atractivo de desvelar lo que te ocultan, pero, sobre todo, de ser una teoría sin fisuras pues mientras «En la realidad siempre queda algún cabo suelto; en las ficciones conspiranoicas, en cambio, todo encaja a la perfección.» (Ibid., pág. 30). «Como ocurre con toda buena teoría conspirativa, lo esencial no es su veracidad, sino su poder explicativo. Frente al vértigo del sinsentido, se impone la ilusión de un diseño secreto: detrás del desastre, un plan; detrás del bufón, un estratega. Tal vez no hay nada de eso. Tal vez lo que hay -como núcleo emocional del complotismo contemporáneo- sea simplemente el deseo de que el caos tenga autoría, y el poder, propósito. O, más perversamente aún, la convicción de que el coste es irrelevante si el rumbo responde a un imaginario lo bastante fuerte: castigar a los infieles, liberar al mercado, blindar a los nuestros.» (Ibid., pág. 31)
    5. Un tumor cerebral. Como señaló Mike Davis (citado por el autor) no nos encontramos en un momento de crisis fruto de un cambio de época que está empezando a generar una nueva, sino ante un «tumor cerebral en la clase dominante» que les impide analizar la realidad y diseñar un nuevo proyecto de futuro. «No se trata simplemente de torpeza, sino de un nihilismo activo, un vaciamiento estructural de visión histórica y vocación política por parte de quienes comprender -y practican- el poder desde el aventurismo más irresponsable. […] la clase dirigente ya no ignora el rumbo del mundo por desdén o ineptitud, sino porque ha perdido la capacidad de pensar más allá del presente inmediato. No hay estrategia, ni horizonte. Lo que queda es una amalgama de tácticas de distracción bien afinadas, bien diseñadas, que reemplazan toda arquitectura ideológica. […] En este contexto, la extrema derecha no es tanto una alternativa coherente como un síntoma de esa disolución. Carece de un proyecto integral, pero sabe operar con destreza en el vacío: reduce el mundo a eslóganes, proyecta la culpa sobre chivos expiatorios y figuras espectrales -los migrantes, lo woke, los pronombres-, canaliza el resentimiento en clave reaccionaria. No hay un gran cálculo maestro detrás de todo ello. […] Más que un proyecto, hay un aventurismo desatado: una voluntad de acción sin cálculo, sin estrategia, sin legado. […] Puede que hoy, […], lo grotesco no sea el preludio de lo nuevo, sino la forma prolongada y eficaz de una dominación que ya no necesita siquiera disfrazarse de grandeza.» (Ibid., pág. 31). Frente a todo esto, la izquierda se encuentra paralizada. Observa un espectáculo desquiciado que no sabe cómo nombrar, sin proyecto (o con un proyecto que necesita ser explicado y argumentado frente a un público que prefiere las explicaciones mágicas y simplistas que les ofrece el pensamiento conspiranoico) y con la desventaja de vivir con la duda, la revisión, la reformulación de objetivos, el deseo de coherencia y el freno que supone unos principios morales con los que pretende dirigir su conducta.

    Migrantes de segunda generación – No soy de aquí ni de allí

    Los migrantes de segunda generación -nacidos en España- se encuentran ante una situación difícil:

    • Viven sintiéndose rechazados porque no son plenamente aceptados en el país en el que han nacido. De hecho, se les denominan «extranjeros», sin serlo.
    • Tampoco se encuentran bien en el país de origen de sus padres. Cuando visitan a sus familias allí observan que hablan con acento español y, por lo tanto, se sienten desarraigados.
    • A esos problemas de identidad se le une la frustración y el fracaso escolar. Pensemos que sus padres se pasan el día trabajando -de sol a sol- y, cuando llegan a casa derrotados no tienen fuerzas ni tiempo (y tampoco preparación, en muchos casos hablamos de personas analfabetas) para ocuparse de la educación de sus hijos: de hecho, no tienen tiempo ni preparación para ir a ver al tutor o tutora de sus hijos en el Colegio o en el Instituto.
    • Es soledad, desorientación, desarraigo, sentimiento de fracaso y, todo ello, puede desencadenar conductas delictivas o simples reacciones de violencia.

    La experiencia de Francia es muy clarificadora. La falta de atención a estos jóvenes es una fuente de problemas. Cualquier altercado con la policía o cualquier exceso policial se convierte en fuertes disturbios que acaban con violencia, contenedores y coches quemados, saqueos y vandalismo.

    La situación es utilizada por hordas de violentos, partidos nazis, de derecha y ultraderecha para criminalizar a todo el colectivo inmigrante con el fin de buscar un chivo expiatorio y un débil contra el que descargar su ira y sus propias frustraciones. En el fondo, todos esperan, sin hacer nada, a que las comunidades inmigrantes se limiten a trabajar sin descanso («de sol a sol» por un sueldo de miseria) y, acabada la jornada, se mantengan ocultos en sus casas porque simplemente les molesta su presencia. En el fondo, simplemente, son incapaces de aceptar que el país que ya sólo existe en sus cabezas vuelva a ser tal y como ellos lo sueñan. Pero la realidad es tozuda y no tiene vuelta atrás: ahora ese país es multicultural y personas venidas de mil otras partes del mundo conforman esa realidad política que se niegan a aceptar.

    Aprendamos de los errores de otros y comprendamos que es necesario trabajar y dar soporte educativo, social y laboral a estas personas y a sus hijos para no convertir la sociedad en la que vivimos en una realidad insoportable dominada por la violencia, los linchamientos y la crueldad. Invirtamos recursos públicos en éstas y en tantas otras cosas que son necesarias para la convivencia dentro de una sociedad. Y, sobre todo, eduquemos a nuestros ciudadanos para que comprendan que los grupos humanos no son ensoñaciones sino realidades vivas que cambian con el tiempo.


    https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/voces-migrantes-disturbios-torre-pacheco-no-meter-saco_1_12456509.html

    Voces migrantes tras los disturbios en Torre Pacheco: “No se nos puede meter a todos en el mismo saco”

    Gloria Piñero / Torre Pacheco (Región de Murcia) / 11 de julio de 2025

    En cuestión de horas, la brutal paliza propinada a un anciano en Torre Pacheco (Región de Murcia) por un grupo de jóvenes ha dejado de ser un suceso local para convertirse en munición política. […]

    Torre Pacheco: el reto de convivir en un municipio plural

    En Torre Pacheco, en el corazón agrícola de la Región de Murcia, la demanda de mano de obra en el sector primario ha sido un factor clave en el aumento de la población extranjera, especialmente la de origen marroquí, aunque entre sus algo más de 41.000 vecinos y vecinas los hay de otras 95 nacionalidades.

    Este mosaico cultural ha dado forma a un municipio con tiendas, cafés y espacios públicos compartidos que reflejan un cruce de costumbres y tradiciones. […]

    Sin embargo, vecinos entrevistados por esta redacción sí apuntan a un incremento en los últimos meses de actos incívicos –cuando no directamente delictivos– cuya autoría se atribuye a jóvenes de origen magrebí.

    […] María Elena, una joven paraguaya de nacimiento que trabaja como camarera en un bar de la localidad, […] asegura que ahora tiene miedo de volver sola a casa. “Últimamente hay muchos jóvenes –ella asegura que marroquíes– que generan conflictos y peleas. Actúan como si estuvieran llenos de rabia”.

    Hijos del desarraigo

    Ahmed es parte de esa segunda generación de hijos de inmigrantes marroquíes que ya nacieron en territorio español. […]

    Él conoce en carne propia los efectos del desarraigo, no sentirse de aquí ni tampoco del país de sus ancestros. “Sé lo que es que en Marruecos te miren raro porque hablas árabe con acento español, y que en España se refieran despectivamente a ti como ‘moro’”.

    Asegura que él se siente pachequero “aunque haya quien no quiera aceptarlo”. “Para mí, España también es mi país. Es donde nací, donde tengo todos los recuerdos de mi infancia, donde he estudiado, donde vivo y donde cotizo”, defiende.

    Para Ahmed, el problema de los comportamientos violentos de algunos jóvenes hijos de inmigrantes está directamente relacionado con la marginalidad. “Hay que pensar que los padres y madres de muchos de estos chavales se pasan el día entero trabajando en el campo, así que ellos han sido educados en la ley de la calle, […]”.

    […] “Sus referentes son youtubers, raperos, gente que ha conseguido fama y dinero de manera fácil y con quince o dieciséis años piensan que ese es el camino”, prosigue. “No entienden que deportistas de élite como Karim Benzema, Nico Williams o Lamine Yamal sale uno entre un millón y creen tener ese sueño al alcance de la mano. Son edades críticas en adolescentes especialmente vulnerables”, asegura. […]

    Para Ahmed, el derecho de los padres y madres a implicarse en la educación de sus hijos es fundamental, pero “difícilmente puede ejercerse si te vas al campo a las seis de la mañana y vuelves, reventado, cuando ya es de noche. Así, ¿cómo pretenden que vayan a las reuniones de los institutos o a hablar con los tutores de sus hijos?”. [El índice de abandono escolar temprano, dentro del colectivo, es muy alto].

    El sistema de valores también está fallando dentro de las estructuras sobre las que se organizan sus propias comunidades. “Soy crítico con el papel de los imanes, que tendría que ser fundamental para educar en la ciudadanía”, comenta. “En Torre Pacheco hay tres mezquitas y, en todas, los sermones se realizan en árabe clásico, que ni siquiera entienden los más mayores, que son analfabetos en su mayoría”. Así que “los jóvenes se han desconectado de su religión y han perdido el respeto por los imanes, porque estos tampoco se preocupan por la población adolescente”, se lamenta.

    Sobreponerse al racismo y la xenofobia

    A la ausencia de figuras de autoridad y el desarraigo se suman experiencias cotidianas de discriminación, precariedad o rechazo que alimentan un sentimiento de exclusión que puede transformarse fácilmente en la rabia que María Elena observa en los ojos de los chavales con los que se cruza cuando vuelve de madrugada a casa.

    “Cuando el horizonte vital se percibe limitado, sin perspectivas claras de futuro, la violencia emerge a veces como un modo torcido de afirmarse, de reclamar un espacio o la identidad que la sociedad les está negando”, asegura Ahmed.

    Un fenómeno complejo, donde el abandono institucional y el estigma social funcionan como engranajes silenciosos que acaban empujando a algunos hacia la marginalidad y el resentimiento.

    “La inmigración es buena para lo que interesa, para limpiar casas y cuidar de ancianos por cuatro euros y sin seguros sociales, para que los empresarios agrícolas tengan mano de obra barata y sumisa o para ganar ligas de fútbol o medallas olímpicas. Fuera de ahí, lo que enfrentan la mayoría de estos chavales son mensajes que les hacen autopercibirse como indeseables”, argumenta.

    Para Ahmed, episodios como el vivido en Torre Pacheco deben abordarse “desde el trabajo de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y haciendo que el peso de la ley caiga sobre quienes delinquen”, pero sobre todo, con más y mejor educación y más mediación sociocultural. “La solución a la violencia no es más violencia”, asegura mientras teme que las estrategias interesadas en poner “a unos contra otros” termine teniendo dramáticas consecuencias en Torre Pacheco.

    […] [De hecho,] la organización de extrema derecha ‘Deport Them Now’, […] a través de canales de Telegram está invitando a participar en “una cacería” los días 15, 16 y 17 de julio, con la promesa de dar con los agresores y “hacer que se reúnan con Alá”.

    Para evitar el estallido de un conflicto social, desde Podemos en la Región de Murcia ya han pedido a la Delegación del Gobierno que prohíba la realización de cualquier concentración violenta “para proteger la seguridad y la convivencia de todos los pachequeros”. La diputada de la formación morada, María Marín, ha trasladado toda su solidaridad a la víctima de la agresión y a su familia, y ha exigido que se aplique el máximo castigo a los culpables “vengan de donde vengan”. Al tiempo, ha condenado la manipulación de la ultraderecha sobre el suceso, que de nuevo “salen como buitres cada vez que sucede una desgracia”.