Categoría: Uncategorized

Por qué el efecto placebo funciona incluso cuando lo sabes

El efecto placebo supone la secreción de endorfinas y la reducción en los niveles de cortisol, aunque no es lo único que debe intervenir, pues se han realizado experimentos con inhibidores de opioides y, sin embargo, los efectos se han mantenido.

Para lograr su efectividad, resulta fundamental la conciencia de estar siendo curado y, por ello, el ritual es un componente que se debe cuidar; como lo demuestran los casos en los que se llegaron a administrar placebos identificados (en la propia pastilla o cápsula) como tales y que no perdieron eficacia.

Por eso a los médicos se les recomienda, en el trato con sus pacientes:

«hablar positivamente sobre el tratamiento, dar ánimos, cultivar la confianza, dar seguridad, respetar las diferencias, explorar los valores del paciente y, finalmente, crear una ceremonia alrededor del tratamiento. Las batas blancas, la clínica, las pruebas y los medicamentos nos están transmitiendo el mensaje de que estamos siendo cuidados y atendidos».

https://www.eldiario.es/comoyporque/efecto-placebo-funciona_1_8781158.html

El cambio social que estamos viviendo

La infantilización

  • Es más fácil ser un fanático que un ciudadano informado, cabal, que razona sus opiniones y que es capaz de revisarlas y de ponerlas en diálogo con las de los demás, aceptando que la democracia consiste en la conformación (revisable en cualquier momento) de una sociedad sobre la base de lo común, de lo compartido (que puede no coincidir con lo que tú piensas). ¡Demasiado esfuerzo!
  • Es más fácil ser un niño que un adulto.
  • Es más fácil creer en las soluciones mágicas que afrontar la complejidad de los problemas y la dificultad y laboriosidad de las soluciones.
  • Es más fácil destruir que construir.

La pérdida de la conciencia social

"En el reciente encuentro de Yolanda Díaz y Thomas Piketty ambos pusieron el acento en que "no hay igualdad sin impuestos" y defendieron "un discurso fuerte en materia tributaria". Hablar de más impuestos en ausencia de conciencia social es criptonita electoral, medita. O recuperamos a la generación de las pantallas o es game over. Sin conciencia social la izquierda está muerta".  (Marta Nebot)

https://blogs.publico.es/otrasmiradas/55742/por-que-los-ninos-ahora-solo-quieren-ser-millonarios/


De la razón a la emoción, de lo colectivo a lo individual

"En los últimos 40 años, el campo individual supera al colectivo y la emoción a la razón".
"durante los últimos cuarenta años, el interés público ha experimentado un cambio acelerado de lo colectivo a lo individual, y de la racionalidad a la emoción". 

Las conclusiones se obtienen comparando la frecuencia de términos como "determinar" o "conclusión" (racionales) frente a "sentir" o "creer" (emocionales); pronombres personales del tipo "yo" (individual) frente al "nosotros" (colectivo), tanto en textos científicos como literarios comparando los periodos de 1850 a 1980 y de 1980 a la actualidad. El cambio es claro en favor de la intuición y la emoción y la individualidad. Este proceso se aceleró, de manera notable, a partir de 2007 y la irrupción de las redes sociales.

https://www.levante-emv.com/tendencias21/2022/01/14/humanidad-abandonando-abandona-razon-estudio-61582055.html


La posverdad

«la posverdad podría entenderse como una distorsión deliberada de la realidad, que se hace con el fin de lograr imponer un discurso sobre otro, aunque el mismo vaya por un carril separado al de la realidad. Como los sentimientos o creencias personales tienen más peso que los hechos en sí mismos, esto supone la creación de una especie de “realidad paralela”. La misma “contamina” en forma permanente a la realidad de los hechos, por ejemplo a través del fenómeno de las “fake news”, generando una creciente confusión.»

Pablo Javier Piacente

https://www.levante-emv.com/tendencias21/2022/01/14/humanidad-abandonando-abandona-razon-estudio-61582055.html


El desaliento – El futuro está «cancelado»

Hoy la vida es en muchos sentidos mejor que en el pasado, pero el futuro está cancelado. Salvo para imágenes de distopía, colapso, precariedad… ¿Y qué puede florecer en un campo así? Claramente, la conspiranoia. Quizás uno de los mayores peligros actuales que acechan a nuestras democracias.

pablo estefanoni – revista eldiario.es – las mentiras que amenazan la democracia

La España vaciada

«La ciudad, ya sea antigua o moderna, es una selva de intereses, la lucha por la supervivencia es la estructura de sus encuentros, las relaciones son utilitarias y su ruptura con la naturaleza se ha vuelto definitiva.»

[…]

«Para los urbanitas, la vida en el entorno rural siempre ha estado
envuelta en un aura de romanticismo y armonía con la naturaleza.
Pero el campo español –intolerante, cerril y pobre de solemnidad–
nunca ha sido ese paraíso que algunos ‘happy hippies’ imaginan… y,
por lo tanto, es imposible regresar a él.»

[…]

«A mediados del siglo XX en España los grandes movimientos de migración interior se produjeron entre los pueblos y las capitales de provincia, donde se asentaba la industria de los años del desarrollismo. Eso fue así hasta los años 90, en que el movimiento se reorientó a las grandes ciudades,»

Alejandro gándara, «Sueños en el campo de centeno» (revista de eldiario.es – «El grito de la españa interior»)

De lo rural a lo urbano-provincial y, de él, a la «metropolización» de la gran urbe.

«En 2018, según el Instituto Nacional de Estadística, estas migraciones ya habían doblado en número a las que se produjeron en la década de los 90.» (Ibid)

«La ciudad es dura e implica la aceptación de unas reglas del juego sintetizadas en la polaridad ganador/perdedor, tan estadounidense y tan repugnante. Dicho de otro modo, la ciudad es habitable, pero solo si tienes dinero. Sin dinero, lo que se habita es un limbo de trabajo y aislamiento (o hacinamiento).»

[…]

La ciudad es el objeto de odio y la alternativa es solo su consecuencia.

ibid

El movimiento de retorno a lo rural es cuantitativamente muy poco relevante y políticamente no despierta ningún interés. Nace de una idealización falsa de lo rural, según la cual:

  • Supone un retorno a la naturaleza, lo que equivale a libertad.
  • Es la ruptura con el consumismo que nos cosifica, devolviéndonos nuestra «humanidad«.
  • Es una vida en comunidad, devolviéndonos nuestra identidad como personas, el sentirnos aceptados y parte de un grupo social y afectivo con el que sentirnos vinculados.
  • Es un mundo ajustado y rentable en el que el esfuerzo es limitado, porque no se trabaja innecesariamente sino sólo lo imprescindible para cubrir las necesidades.
  • Es «auténtico» frente a la farsa y a la falsa apariencia del mundo urbano.

El campo español no es eso ni lo puede ser porque es un mundo cerril, dominado por una moral religiosa cristiana, contraria a cualquier atisbo de novedad o cambio y dominada «por un sistema de hábitos y costumbres que aspira a ser inmutable en el tiempo» (Ibid)

«El campo español es el producto de varios ingredientes que, en distintas proporciones, se han mezclado a lo largo de su existencia, entre los que destacan la extrema pobreza, un catolicismo ultramontano acompañado de una ideología reaccionaria y la cerrilidad ante un progreso que no fuera meramente económico. El resultado es que ese mundo, como ya sentenció Machado, “desprecia cuanto ignora”. Y se comporta con toda beligerancia contra cualquier apertura en su sistema de valores o a la novedad.
Es, sencillamente, cerril.

A diferencia del medio rural francés, ocupado históricamente por la
burguesía y su ‘modus operandi’ liberal, que produjo una ruralidad
ilustrada y una alternativa histórica y real a la vida en la ciudad, el español ha sido un lugar endurecido en la miseria, de la moral a la política, pasando por la cotidiana.

La España vaciada es la España que se vació no solo por motivos
económicos y materiales, sino porque su ambiente era irrespirable y la presión social, insostenible para cualquiera con un mínimo de sensibilidad o de curiosidad. Nadie ha intentado reconstruir el campo español sencillamente porque nadie quiere reconstruirlo, ya que nadie quiere volver a aquello. A aquello o a esto, pues nada ha cambiado, excepto unos cuantos cachivaches electrónicos que brillan entre las ruinas.»

Ibid