En las últimas décadas el feminismo ha ganado espacio social hasta convertirse en un influyente movimiento de emancipación utópico global que no sólo defiende los derechos de las mujeres, sino que aspira a generar un universo teórico de transformación. Como defiende la filósofa y exeurodiputada Ángela Sierra, su objetivo es reducir el sufrimiento del conjunto de la población mediante una teoría explicativa de la realidad social y un corpus de leyes.
Patrícia Soley-Beltran, La babel feminista. apuntes para una traducción cultural del concepto ‘género’ – revista Tinta libre, diciembre 2025, pág. 43
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[El binomio sexo / género]
En el uso médico del binomio sexo/género, el término sexo indica una biología que nos viene dada por que es maleable. Por el contrario, el término género designa la percepción interior que las personas tienen de su identidad como seres sexuales. Así pues, en este contexto de significado, el género opera como una categoría psicológica.
Las tres olas del feminismo
La primera ola feminista corresponde con el movimiento sufragista del s. XIX.
La segunda ola se produce entre los años 60 y 70 del s. XX y nace a partir de la conversión del concepto de género que se convierte en una categoría sociológica. De este modo, el género, se considera una construcción social que, como tal, explica la desigualdad entre hombres y mujeres, abriendo la puerta a la redefinición necesaria y posible de un nuevo modelo de lo femenino (y de lo masculino).
La tercera ola y el movimiento «queer» lo que hizo fue problematizar los conceptos de género y abrir la posibilidad a la existencia de alternativas a los dos considerados axiomáticamente como únicos.
La Tercera ola no busca reforzar un concepto estable de la identidad (ni femenina ni masculina), sino señalar sus paradojas, discontinuidades y vulnerabilidades. [De ahí la ambigüedad queer].
ÍBID., PÁG. 44