Actualmente no tiene competencia. Sus sistemas han sido adoptados por todos los países. Israel lo ha utilizado para el señalamiento y ejecución automática de objetivos (puede que la matanza de más de 150 personas, muchas niñas, en una escuela de Irán -al comienzo del ataque ilegal de EE.UU. e Israel- fuera realizado por este sistema a partir de datos no contrastados: la escuela se construyó en el lugar que antes ocupaba un centro militar.
Preguntado el gobierno por el uso de Palantir en España ha contestado: “En este ámbito, los recursos contratados no tienen acceso a datos de ciudadanos españoles, no se utilizan para definir patrones de comportamiento a partir de fuentes abiertas, no se emplean para la elaboración de perfiles individuales mediante la agregación de datos procedentes de registros públicos o privados, ni para actividades de vigilancia masiva o elaboración de modelos policiales algorítmicos. Tampoco se utilizan para la obtención de datos mediante perfiles en redes sociales”
Con esta respuesta está claro para qué se puede utilizar y para qué lo han comprado los gobiernos, como el de EE.UU. con la administración Trump que lo emplea para la persecución de los inmigrantes. Francia y Alemania ya han propuesto no contratar más con ellos y crear un sistema propio europeo conforme a los valores que identifican a la Unión Europea.
¡De escalofrío!